Tapar el pase atrás

Max Allegri se encuentra una vez más ante la encrucijada de cómo defender al Real Madrid. Más concretamente, si algo le hará fruncir ese arrugado ceño será cómo lograr que Ronaldo no reciba en posición de peligro. El famoso pase atrás que ajustició a los bianconeri en Cardiff no ha tenido una continuidad desmesurada en el juego blanco a lo largo de la temporada, pero sigue siendo la manera más directa de situar al astro portugués en el camino del gol. Existen varios matices en el discurrir táctico de la Juve de este curso que, a pesar de dificultar otras labores, puede ayudar a los de Allegri a ponerse la venda antes de que vuelva a surgir la herida a la altura del punto de penalti.

Blaise Matuidi es la clave táctica de la Juve 2017-18

Sin Bonucci ni Dani Alves, Allegri ha venido jugando con la versatilidad de Barzagli para variar de la línea de 5 a la de 4 atrás, tanto a lo largo de la temporada como dentro de los propios partidos. Si bien no parece ser la opción favorita de Max este curso, jugar con 3 centrales podría tener sus ventajas ante el Real. Y todo gira en torno a Matuidi.

El despliegue del ex del PSG permite que el defensor izquierdo, sea en línea de 4 o 5, cuente siempre con una cobertura cercana. Además, Alex Sandro se ha probado como uno de los puntales de su equipo en ataque, por lo que liberarle en tareas ofensivas puede probarse efectivo. Si el Madrid alinea el mismo equipo que en Cardiff, la amplitud y la profundidad tendrán que ponerla los laterales. Si Carvajal enfrenta siempre a dos hombres (Interior + lateral/central), es complicado que el centro al área sea de la calidad que requiere un envío filtrado para ser letal. El interior del otro costado, Sami Khedira tiende a rellenar el área y vigilar la frontal, lo que ensucia aún más la posibilidad de remate.

Contar con 3 centrales puede hacer que la tarea de perseguir y estar pendiente de los movimientos de Cristiano sea más sencilla. Para parar un tiro de Ronaldo lo mejor es prevenirlo: como hiciera el Valencia de Marcelino ante Messi, cuando Jordi Alba llevaba el balón, ellos miraban siempre al argentino. Toda ayuda para vigilar a un maestro del desmarque interno como el portugués será poca. Como lateral, Barzagli ya mostró su fragilidad a la hora de tapar los movimientos eléctricos de Heung-min Son y Allegri tuvo que introducir a Lichsteiner en lo que luego se probó un movimiento ganador. Ante el desborde de Marcelo y quizá también Asensio, mantener al veterano Andrea bajo el amparo del área parece sensato. De igual manera, Marcelo exige que el lateral contrario viva constantemente en la banda, por lo que proteger con un central más el área poblada por Karim y Cristiano no sería raro.

Sin 4-3-3 habrá probaturas y falta de desborde

Sin embargo, con la baja de Benatia por sanción y la duda de Alex Sandro, para alinear 5 defensas Allegri tendrá que contar con el inexperto Rugani y Asamoah. El problema añadido de esta propuesta sería la ausencia de Douglas Costa. Higuaín y Dybala, como pareja de puntas, son bastante autosuficientes y cuentan con recursos para proteger el balón y potencia en conducción y desmarque. No obstante, el control de las segundas jugadas del trío centrocampista blanco y en concreto de Casemiro y Ramos sobre las recepciones de La Joya y el Pipa puede cortocircuitar las transiciones juventinas. De un extenso despliegue de las parejas de interiores y carrileros dependería en parte la creación de peligro. No hay solución perfecta para Allegri. Al menos no ante el vigente bicampeón de Europa.

Foto: MARCO BERTORELLO/AFP/Getty Images