El Atlético contra sí mismo

Acostumbra a decirse que, en momentos de dudas, un paso atrás suele ser bueno para tomar impulso. El Atlético de Madrid ha completado una temporada “rara” en términos competitivos, siendo quizá este el año en el que el cuadro colchonero ha comenzado más alejado del pico de forma de la era Simeone. La temprana eliminación en la máxima competición continental supuso un golpe emocional evidente pero el Cholo ha conseguido transformar la Europa League en un escaparate para relanzarse. Un paso atrás (quién sabe si necesario) para volver a creer, recordar raíces, tomar impulso e insuflar energía positiva de cara al futuro más próximo. Y todo ello pasa por ganar en Lyon.

Simeone ha conseguido recuperar la vitalidad defensiva y eso ha marcado la mejora colectiva.

El equipo rojiblanco arriba a una nueva final europea con gran parte de esas dudas disipadas. La llegada de Diego Costa, la consecuente activación de Griezmann, la recuperación de Koke y Godín, y el nivel ‘ganapartidos’ de Oblak han permitido a Diego Pablo Simeone recordar su discurso y al Atlético de Madrid sus constantes vitales para, posteriormente, rayar más cerca de su techo de lo que habría imaginado hace cinco meses. La clasificación hasta Lyon ha seguido muchas de las pautas que han caracterizado al último lustro atlético y estas se han edificado en base a tres premisas: el don para disfrutar en la resistencia, intensidad y voltaje duplicados respecto a sus homónimos rivales, y capacidad para generar peligro de forma autosuficiente. Y todo ello, el equipo lo ha conseguido merced a una recuperación notable de su rendimiento sin balón.

Por supuesto, Jan Oblak está sirviendo para que el cerrojo en el marcador sea una realidad que no solo repercute positivamente en los suyos sino que, además, genera ansiedad sobre los ataques rivales, aspecto que se percibe tanto en las decisiones finales de remate como en la forma de atacar del oponente. Pero antes de llegar al guardameta esloveno, la mejora del funcionamiento táctico defensivo está siendo un aval. La eliminatoria frente al Arsenal corroboró algo de lo que Diego Pablo Simeone más añoraba si se le pudiera ahora preguntar, que no es otra cosa que el retorno del verdadero Diego Godín. Su nivel de activación y acierto en cada jugada defensiva se parecen bien poco a las del Godín de 2017 y mucho a las del gran jerarca de 2014. A su lado, Giménez supone un plus cuando el equipo, que sabe jugar a la perfección cada micropartido, necesita defender hacia delante y achicar a los receptores de balón. Además, juntos han elevado a los suyos a un rendimiento más efectivo en la protección del área propia y así el Atlético ha vuelto a hacerse grande en lo que le diferenció del resto.

Con balón, la figura de Koke será vital de cara a potenciar a Griezmann.

Por delante de la línea de retaguardia, la mejora del nivel defensivo atlético tiene mucho que ver con la recuperación para la causa de otro jugador vital: Koke Resurrección. Que el canterano, junto a Godín, sea el futbolista que mayor evolución haya experimentado en este tramo final es la mejor noticia posible para la gestión emocional de los de Simeone. Su recuperación física, tan importante en un jugador de tal movilidad, y la vuelta a su zona fetiche en ese sector izquierdo permiten al equipo respirar cada vez que el vallecano contacta con el cuero, pues se trata del centrocampista más inteligente de la plantilla. Además, sin pelota, su escasamente valorada capacidad defensiva para tapar pasillos interiores y orientar ataques rivales hacia zonas menos dañinas supone un salto de calidad en el trabajo sin balón.

Pero, como no podía ser de otra forma, su concurso con pelota marcará gran parte del devenir de la final. Sobre todo porque por sus botas pasará la posibilidad atlética de activar a Griezmann con continuidad. Si, finalmente, el Atlético puede contar con la dupla del canterano y Filipe Luis en izquierda, la gestión de la pelota encontrará un hogar en este sector pero si el brasileño se cae (la opción más presumible de ambas), la responsabilidad de Resurrección será doble. Su capacidad para orientarse por delante del balón y ser siempre una opción real de recepción son oro para sus compañeros, ya que a partir de su control en zonas cómodas el Atlético crecerá emocionalmente, sabedor de que, aunque tiene el plus de la mejora defensiva, precisará de buenos ratos de posesión para ganar.

Griezmann y Costa conforman la autosuficiencia ante contextos adversos.

Pero si Koke ha sido el último mediocampista en subirse al barco en este final de temporada, Thomas Partey constituye la regularidad desde hace meses. Su inclusión en el once ha dotado a Simeone de algo de lo que no disponía en salida de pelota y con él en el doble pivote, el Atlético de Madrid asegura el primer pase en ataque posicional y la capacidad para evadir emboscadas rivales ante presión alta. Si él supera ese primer escollo y Koke puede levantar la cabeza, encontrar a Griezmann con relativa facilidad en tres cuartos es más que una realidad. Aun así, la veteranía de Gabi es siempre un aval y la elección de uno u otro marcará el devenir del planteamiento táctico. Seguramente la titularidad del ghanés signifique potenciar directamente a Antoine y es sabido lo que ello conlleva. Si no, con Saúl y Gabi siendo la pareja en el doble pivote, la salida raseada perderá potencial (más aun con la duda sobre la titularidad de Filipe Luis todavia vigente a falta de tan pocas horas).

Sea como sea, y con independencia de la pareja elegida para la medular, existe un hombre que permite al Atlético recordar quién fue allá por 2014. La presencia de Diego Costa genera sensación de peligro desde muy atrás, a pesar de contar con pocos lanzadores especialistas, pues su hiperactiva movilidad no precisa de demasiada finura para encontrarle. La capacidad del hispano-brasileño para estirar defensas, caer a banda buscando huecos y para desmarcarse por todo el ancho del campo es siempre una bomba de oxígeno en caso de necesidad. Al fin y el cabo, él ha sido quien ha activado de nuevo a un Griezmann apático sin referencia por delante. Si la cadena funciona, el Atlético de Madrid estará muy cerca de volver a levantar un título casi cuatro años después. De Koke a Griezmann y de Antoine a Costa para campeonar. Los del Cholo se han encontrado a sí mismos en los últimos meses y será esa batalla frente al espejo la que dicte el veredicto final.

(Foto: beIN SPORTS)