La Santísima Trinidad blanca

Creer en la Santísima Trinidad supone afirmar que en Dios conviven tres entes: Padre, Hijo y Espíritu Santo. La doctrina afirma que cada uno de ellos es Dios y que, sin embargo, Dios solo hay uno. Quienes creen en esto reconocen no ser capaces de dar una explicación racional, pues probablemente no la tenga. Para el Dios Real Madrid, cuando se respira primavera su Santísima Trinidad emerge para que el ente superior vuelva a alzarse sobre el resto de los mortales. Sergio Ramos, Cristiano Ronaldo y Luka Modric son el Real Madrid, aunque Real Madrid solo hay uno. Ellos ya han hecho acto de presencia, tras un período de letargo, y arriban al día del juicio final dispuestos a seguir fortaleciendo este dogma de fe. Un dogma de fe que, quizá, tampoco tiene demostración certera pero que siempre acaba cumpliéndose.

A nivel colectivo, el cuadro de Zinedine Zidane sigue siendo una religión inestable en el día a día que emerge más poderosa que nunca en la cita clave gracias a su Santísima Trinidad. En Europa, esta ha corroborado que puede sostenerlo todo. Y puede hacerlo porque, simplemente, es inmensamente superior al resto.

Sergio Ramos está jugando con la tranquilidad y jerarquía de quien lo ha dominado todo.

De Sergio Ramos acostumbra a ensalzarse su capacidad decisiva en el área rival. Sus goles han servido para elevarle a los altares de la historia madridista pero rara vez se repara en que, por encima de cualquier cosa, es un defensor absolutamente superlativo. Su curso 2017/2018, al igual que el de la temporada anterior, le acredita como un central que ha conseguido superar por completo esas rachas de desconexión que, hasta que se erigió héroe de la Décima, tenía de vez en cuando. Ahora juega con la inteligencia del veterano y la tranquilidad del campeón. Tal es su nivel de confianza que, aun habiendo pasado la treintena y compartiendo zaga con un central como Varane, él está siendo el zaguero más activo en la anticipación y eso es oro puro para un Madrid que, en ocasiones, defiende más largo de lo que debiera. Así, su presencia está permitiendo ganar metros a los suyos. Esto, unido a su habitual jerarquía en el juego aéreo y en salida de balón, le sitúa en uno de los mejores momentos de su carrera. Quizá sus condiciones físicas no sean las de 2013 pero su conocimiento del juego, ahora, es máximo. Sergio es el Padre creado por el Dios blanco.

El Cristiano menos autosuficiente de su carrera es, a su vez, el más grande a nivel de determinación.

En el otro extremo del campo, Cristiano Ronaldo comenzó la temporada con su martillo alejado de la determinación que acostumbra. Sin embargo, una vez más, el año nuevo ha supuesto su resurgir. Por tercera temporada consecutiva, Cristiano Ronaldo ha seguido su propia planificación física para hacer coincidir su pico de forma con las eliminatorias europeas y el último mes de competición lo ha corroborado con creces. En cuanto Ronaldo ha recuperado ese plus físico su fútbol se ha disparado. Más incisivo que nunca en sus movimientos, con abundantes desmarques a espaldas de la defensa rival y una agilidad que, sin ser la de antaño, le permite sentirse más cómodo en cada acción. Y si él está cómodo, el tanto acaba llegando porque Cristiano y el gol siempre serán sinónimos. Siete partidos consecutivos anotando y, lo que es más importante, dando sensaciones de que lo de la primavera pasada puede ser reescrito porque su grandeza está al nivel más alto. Como el Ave Fénix que se deja morir cuando debe para, posteriormente, renacer de sus propias cenizas, el portugués está más vivo que nunca a sus 33 años. Cristiano es el Hijo que se hizo humano para abrir las puertas del cielo.

No hay ningún registro de juego que escape a Luka Modric. Su dominio de cada micropartido es total.

Por su parte, Luka Modric, constituye el tercer pilar de la religión blanca y unos pocos toques suyos bastan para creer. Un control, giro y pase con el exterior para dominarlos a todos. A día de hoy, y ya en su etapa más madura, el croata domina cada registro que se le puede pedir a un jugador de centro del campo, personalizando la definición de todocampista. Axel Torres, en una retransmisión de beIN Sports, lo definió como el futbolista versátil que vale tanto para ir a la guerra como a una exposición de arte. Ya sea verticalizando cuando huele sangre rival, templando si presiente nervios en sus compañeros o exhibiendo su brutal, y muchas veces olvidado, rendimiento defensivo, el ‘10’ continúa escribiendo capítulos en su libro particular. Asentadísimo en un sector diestro que domina desde lo invisible y a la vez lo omnipresente, la recuperación de su mejor versión multiplica las posibilidades del Real Madrid. Quizá sea Toni Kroos el centrocampista merengue más importante desde el punto de vista táctico pero la presencia de Modric sobre el campo supone convertir la fe en certeza. Luka es el Espíritu Santo que ilumina el camino hacia la gloria.

El Dios Real Madrid está a cinco partidos de redactar una nueva página en su Nuevo Testamento. Como se ha dicho, en el día a día peca con demasiada frecuencia pero el juicio final se acerca y la Santísima Trinidad viste de blanco.

(Foto: Clive Rose/Getty Images)