Alemania tiene dudas

Joachim Löw afrontará su tercera Copa del Mundo como seleccionador de la Mannschaft y ninguna de sus anteriores convocatorias habían generado tanta controversia como ésta última. Y es que el técnico ha tomado, los últimos días, una serie de decisiones que han abierto un debate público entre prensa y afición. La no inclusión de Leroy Sané en la lista definitiva y el elegir a Manuel Neuer como su portero titular, han sido dos noticias que han tomado especial relevancia. Sané ha sido uno de los mejores jugadores de la Premier durante este curso y prescindir de su desequilibrio es una decisión bastante cuestionable. Por otro lado Manuel Neuer no ha jugado prácticamente nada esta temporada por culpa de una lesión y su estado físico es una absoluta incógnita.

A pesar de ser una de las favoritas, Alemania tiene aún algunos déficits por resolver.

Estas noticias han desviado la atención de lo que realmente es importante: el juego. Alemania sigue siendo una de las principales candidatas a levantar el título, pero en esta ocasión hay una serie de dudas en muchos aspectos. A pocos días de su debut en la Copa del Mundo, Löw parece que tiene bastante claro cual será su dibujo y casi definido su once titular, sin embargo en los encuentros amistosos que Alemania ha disputado estos días, han mostrado carencias y algunos problemas tácticos que debe corregir sino quiere que le acaben penalizando durante el transcurso del Mundial.

Parece claro que Alemania va a jugar con un 1-4-2-3-1, sistema diferente a los utilizados en los dos últimos campeonatos en los que los germanos han salido campeones. En el pasado Mundial de Brasil, Alemania fue campeona colocándose en un 1-4-3-3 donde destacaba la presencia de muchos centrocampistas en el once y un juego que sometía a los rivales a través de la posesión del balón. En la Copa Confederaciones del verano pasado, se optó por otro sistema que ejecutaba una idea distinta, los teutones jugaron con un 1-3-4-2-1 donde la verticalidad y el juego exterior fueron sus armas principales. En ambas ocasiones Alemania dejó claro que es un combinado que puede jugar de varias formas y ser solvente en diferentes escenarios, sin embargo actualmente Low ha intentado un plan híbrido entre ambos modelos, que muestra numerosas virtudes en el plano ofensivo pero también algunos defectos sin balón.

Khedira y Kroos tendrán mucha responsabilidad.

Prescindir de una pieza en el centro del campo ha supuesto que Alemania esté sufriendo cada vez que tienen una pérdida en zonas intermedias. Con un doble pivote formado por Khedira y Kroos, los rivales encuentran debilidades en esa zona del campo, y es que Kroos se encuentra muy expuesto cada vez que Alemania pierde el balón. Los riesgos que asumen los germanos cuando están atacando, los lleva a dejar muy desprotegida su retaguardia permanentemente. Alemania pasa la mayor parte del tiempo jugando en campo contrario con mucha gente por delante de la línea del balón y con los centrales colocados prácticamente en la línea divisoria. Esta distribución en fase ofensiva consigue que el rival permanezca encerrado, pero cuando recuperan, si cuentan con un mínimo de precisión, provoca que los de Löw deban correr hacia atrás y ahí se están mostrando especialmente vulnerables.

Tanto Jerome Boateng como Matt Hummels no han realizado su mejor temporada y han trasladado a la selección los problemas que han mostrado todo el año en el Bayern. Ambos centrales han estado muy frágiles en la transición defensiva, se han visto superados con facilidad cuando han tenido que defender a campo abierto y además no se les ha visto dominantes en la anticipación como en otros momentos. Los rivales han detectado esta vulnerabilidad alemana y la aprovechan para generar peligro una y otra vez al contragolpe. La nómina de centrales que completa la lista tampoco mejora a los titulares, al menos en este aspecto. Niclas Süle es un jugador corpulento, con poca cintura y que no destaca por su velocidad, Antonio Rüdiger si que es más plástico y poderoso físicamente pero está acostumbrado a defender en un contexto más conservador y no tan expuesto. Por lo tanto Low debe corregir los problemas defensivos a partir de otras soluciones.

La inclusión de un tercer hombre en mediocampo es la única posible variante en el sistema habitual.

Lo más lógico sería pensar en la inclusión de un jugador más en la medular, recuperar el 1-4-3-3 y así contar con mayor superioridad numérica por el carril central cuanto deban defender. Si se tomara esta decisión, Löw tiene a su disposición a tres piezas que pueden entrar en el eje del equipo: Rudy, Gündogan y Goretzka. Los tres, son perfiles diferentes pero pueden ayudar a ser más sólidos en esa zona. Lo más natural sería que fuera Rudy el que entrara en el pivote y Khedira y Kroos actuarán como interiores, así el equipo contaría con un especialista defensivo en el mediocentro. Si se apostará por Gündogan o Goretzka se ganaría una mayor calidad en la circulación de balón, último pase y llegada desde segunda línea, aunque la presencia de alguno de ellos en el once, llevaría a Kroos a verse más encorsetado.

Contar con un centrocampista extra podría ser la solución para hacer que Alemania sea un equipo más equilibrado sin balón, ayude a corregir el mal tono de su zaga y muestre más empaque. Löw debe valorar si le compensa dejar fuera una peón del último tercio por mejorar este déficit.