Cavani se gana los ‘cuartos’

Si Kylian Mbappé había cerrado el primer partido de estos octavos de final de la Copa del Mundo con una actuación individual al nivel de las mejores en la historia reciente del torneo, Edinson Cavani fue el que elevó su voz sobre el resto cuatro horas después. El delantero del PSG exhibió setenta y cuatro inmejorables minutos de fútbol y cerró la cita de su país con Les Bleus en la próxima ronda.

El partido de Cavani dio sentido a una apuesta uruguaya que, sin él en los minutos finales, demostró cuánto le necesita.

De inicio, Tabárez saltó al partido formalizando su apuesta por el rombo como una auténtica declaración de intenciones. Torreira formó en el vértice inferior del mismo y Bentancur ocupó el superior, justo por detrás de una pareja de atacantes que completaron un choque de altura. Y no lo tuvieron precisamente fácil pues su equipo les exigió a ambos un despliegue físico e inteligencia táctica que avalara lo conservador del plan. Cavani y Suárez, con sus movimientos, fueron los encargados de ensanchar el campo y abrir huecos en el sistema defensivo de los de Fernando Santos y el resultado se vio reflejado a la perfección en el primer gol del partido. Con Edinson acostado en el flanco derecho y Luis en el izquierdo, una conexión entre ambos fue suficiente para girar por dos veces a la zaga lusa y abrir el marcador. Con el tempranero 1-0, Uruguay lanzó la pelota al tejado portugués en un contexto en el que se siente, probablemente, más cómoda que ninguna otra selección mundialista.

Aunque el cuadro de Tabárez defendió durante tramos muy largos en campo propio, la presencia de Suárez y especialmente de Cavani le permitió sacar réditos en cada transición. Edinson martilleó una y otra vez la lentitud de William Carvalho y compañía, leyó a la perfección qué zona atacar y, además, añadió a todo eso una solidaridad defensiva emocionante. El charrúa se marchó a vestuarios dejando un primer acto grabado a fuego en la hemeroteca de Rusia 2018. Su Copa Mundial estaba siendo el gran aval para Uruguay pero ayer su determinación en el marcador, unido a un rendimiento sin balón que tiene mucho de aptitud además de actitud, fue un golpe sobre la mesa.

La segunda parte tuvo tono portugués pero Santos acusó mayor nivel de sus individualidades.

Dicho esto, y aunque el concurso individual de Cavani fue lo más destacado del choque, Portugal cuajó un segundo tiempo de mucho mérito. El repliegue bajo uruguayo juntó a sus once futbolistas en campo propio, con el enorme plus que supone defender el área propia con los centrales del Atlético de Madrid. Si el rendimiento de Diego Godín venía siendo más que positivo en el tramo final de la temporada, su Mundial ha corroborado, una vez más, que se trata de un central de leyenda. El centro lateral portugués, arma principal de peligro para los de Santos, fue un arma sin munición cuando él intermediaba.

Sin embargo, el cuadro luso, comandado por el mejor Bernardo Silva del Mundial, atacó no solo con suficiente continuidad sino con bastante veneno en cada acción. Es cierto que la velocidad en la circulación de pelota es algo que con William Carvalho gestionando el primer pase no puede conseguir pero lo suplió con un Bernardo omnipresente desde la derecha y apoyando cada posesión en todo el ancho del campo. Con él y Joao Mario, más las subidas de ambos laterales, Portugal pisó mucho el pico del área desde donde buscar acciones definitivas y fue justo en ese punto en el que acusó un déficit importante de desborde. Y desde la alineación, era Gonçalo Guedes el que debía proporcionarlo. Es justo decir que ha venido ocupando una posición que no le favorece demasiado pero el extremo valencianista nunca consiguió salirse de zona para ser la carta ganadora que su equipo necesitaba de cara a superar la barrera sudamericana. Fue Ricardo Quaresma el que, con su entrada, agitó un poco el juego exterior. No obstante, con todo, Fernando Santos echó en falta ese extra de talento individual necesario para derrocar una muralla de tal magnitud.

Uruguay llega a cuartos de final tras ir poco a poco mutando a su tradicional identidad. Un equipo que disfruta cuando puede sufrir pues es consciente de que se maneja mejor que nadie sobre el filo de la navaja. Y con Edinson Cavani a este nivel, soñar con el 1-0 a noventa minutos sea hace más que factible.

(Foto: AFP)