El rompecabezas de Dalic

Junto con España y Alemania, Croacia cuenta con el mejor centro del campo de todo el Mundial. Es muy complicado encontrar en una selección una medular de tan alto nivel. Luka Modric, Ivan Rakitic, Milán Badelj, Mateo Kovacic y Marcelo Brozovic son piezas de primerísima fila, que juegan en los mejores clubes del mundo y que forman un abanico de opciones para Croacia de muchísimo valor. Por los perfiles de estos jugadores, podríamos decir que sería fácil para Dalic formar un medio campo complementario, equilibrado y que cumpliera con todas las funciones del juego, pero lo cierto es que a Croacia le cuesta que este elenco de nombres se encuentren cómodos sobre el césped y saquen su mejor versión.

Dalic no ha encontrado un sistema que potencie de verdad las virtudes de su centro del campo.

Desde la llegada de Zlatko Dalic al banquillo croata, el equipo comenzó a jugar con un sistema 1-4-2-3-1. En este dibujo Dalic repitió siempre la misma fórmula, Badelj y Rakitic en el doble pivote y Modric en la mediapunta. Con esta distribución sobre el verde, Croacia ha sido un equipo plano, con poca movilidad y lejos de ser fiable con el balón. Hay simetría y equilibrio pero poca elasticidad y armonía entre los hombres que deben llevar el timón del equipo.

Croacia tiene en Milán Badelj un pivote de un gran nivel. El jugador de la Fiorentina es un buen gestor del primer pase, juega fácil a uno o dos toques y siempre suele dar el balón en ventaja a su compañero. Sin embargo a Badelj se le han pedido a menudo funciones que no van en consonancia con sus virtudes. A pesar de que Rakitic ha evolucionado hacia un jugador mucho más táctico y de mayor peso en la base de la jugada, con frecuencia vemos al jugador del Barcelona desengancharse del doble pivote y Badelj debe ser el que de la salida de balón desde atrás, en estas circunstancias Milán suele atascarse porque no tiene capacidad como para ser el encargado de organizar el juego. No mucho más diferente es lo que ocurre con Rakitic, también a él el sistema le exige esfuerzos los cuales puede hacer, pero que le merman mucho. Ivan parte de la línea medular pero su radio de acción prácticamente todo el largo del campo. Rakitic baja entre centrales para sacar el balón jugado, junta pases en el centro para darle fluidez a la circulación del juego y además debe abandonar su posición para llevar el balón arriba ya que con Modric en la mediapunta no hay otro jugador en el equipo que pueda hacerlo.

La posición de Luka Modric está siendo el gran problema a resolver.

Probablemente el caso más singular sea el de Luka Modric. Al que, probablemente, sea el centrocampista más dominante de los últimos años, su seleccionador es incapaz de sacarle todo el partido. A Modric lo han “obligado”a jugar en una posición que no desconoce pero en la cual no actúa desde hace diez años. Poner a Luka en mediapunta es desperdiciar la mayor parte de las virtudes (que son muchas) de la estrella de tu equipo. Y es que a Modric en esta posición se le acota el radio de acción y si algo necesita el menudo jugador es panorámica y visión del juego. En la mediapunta Modric recibe una y otra vez de espaldas y a sus 33 años ya no tiene la agilidad y elasticidad de antaño para girarse, además jugando ahí los rivales tienen mayor facilidad para defenderlo. Modric necesita ver el juego de cara y a pesar de que Dalic no es amante de la movilidad de sus jugadores, la propia naturaleza de Luka lo lleva a hacer movimientos laterales para intentar ser más participe del juego y poder desarrollar su juego habitual.

Otra de las incógnitas de esta Croacia es conocer quien será el ocupante de la banda derecha, porque dependiendo de quien actúe ahí, la medular croata podría verse afectada. Dalic puede decantarse por un jugador más enfocado a la parcela ofensiva como Pjaca o Rebic o por sumar un centrocampista más como podrían ser Brozovic o Kovacic. Si son de la partida alguno de estos dos últimos, Croacia se vuelve aún más previsible con el balón en los pies. Tanto Brozovic como Kovacic parten desde la cal pero se desplazan hacia el carril central y así el embudo de jugadores por dentro aumenta perdiendo profundidad y verticalidad.

La poca flexibilidad e intransigencia de Zlatko Dalic están provocando que, quizás, la mejor generación de centrocampistas de la historia de Croacia se vean limitados y cohibidos en su juego. Dalic antepone su modelo por encima de entender y potenciar a sus individualidades y esto puede afectar negativamente a una Croacia que debería ser mucho más radiante de lo que es.

(Foto: Getty Images)