El rugir del león vuelve a escucharse desde el Atlas

Casi todo lo que toca Hervé Renard en África lo convierte en oro. Tras conseguir ganar la Copa de África con Zambia y Costa de Marfil, ahora ha llevado a los Leones del Atlas a un Mundial, veinte años después. Para ello tuvo que vencer en la que fue su casa, en Abidján, en el partido decisivo en el que un empate servía a Marruecos para ganar un grupo con Costa de Marfil, Mali y la Gabón de Camacho y Aubameyang. Fue en el hogar de los Gervinho, Kessié, Aurier, Zaha y demás elefantes, ya sin los Touré y Drogba, donde Marruecos selló el pase a su quinta Copa del Mundo (70, 86, 94 y 98). Costa de Marfil, tantas veces verdugo de Marruecos en los últimos años, por fin cayó ante Marruecos. Ahora el reto del técnico francés es potencialmente más complejo. Dirigirá una selección que históricamente solo ha superado la fase de grupos en México 86 y que fue encuadrada en un grupo realmente complejo. Sin embargo, con el Rey Midas del fútbol africano, junto a varios talentos en la zona de creación, todo es posible.

Los futbolistas de origen rifeño tienen un talento especial, una dulzura ajena al resto del continente africano, pero les ha solido faltar la profesionalidad, la identidad o la organización para lucirla. Con Renard, los Boussoufa, Ziyech, Belhanda, Harit, etc. la han encontrado en su selección. El sistema de juego es menos importante que la idea de un equipo construido para dominar el juego a través de la posesión, que disfruta más en campo contrario que en el propio y que cuenta. Para ello, multiplica las opciones de piezas con buen pie en el centro del campo, libera las bandas para la llegada de los carrileros o laterales y busca asentar en campo rival a casi todo el combinado marroquí, facilitando la presión tras pérdida. Y trata de que a Hakim Ziyech le lleguen suficientes balones como para que marque la diferencia.

Hakim Ziyech será el centro de todos los focos en Marruecos.

Para ello rodea al jugador del Ajax, que ha probado en todas las posiciones de tres cuartos, con fichas afines al líder ofensivo de esta selección que ha ido variando entre el 4-2-3-1 y el 4-3-3 y que en el amistoso de mayo ante Ucrania probó la primera parte con defensa de tres centrales, una especie de rombo con Ziyech como enganche o segundo delantero y un solo punta natural. Por líneas, Benatia y Saïss parecen los centrales, con la opción de Da Costa como primer recambio; con Achraf habiendo actuado más como lateral izquierdo que derecho, donde han pasado desde los hermanos Amrabat, a Dirar (antiguo extremo) o el propio Achraf. El madridista parece el único fijo, entendiendo que si inicia desde al derecha, sería el joven Hamza Mendyl (Lille, 1997) quien sea el lateral izquierdo aportando tanta potencia como ímpetu malentendido. Sea quien sea, deben asegurar recorrido pues las bandas son enteramente suyas, algo que provoca lamentaciones en las transiciones defensivas.

En el centro del campo, con El Ahmadi (Feyenoord) de ancla acompañado de los talentosos Boussoufa (veterano) y Belhanda (menos fiable) para asegurar ser los dominantes. Veremos si ante Portugal y España, Renard sale con ellos o fortalece un poco más a El Ahmadi con Aït Benasser o Sofyan Amrabat, hermano pequeño del jugador del Leganés y que actúa como multiusos en el Feyenoord. Un revulsivo desde el banquillo será el mejor joven de la Bundesliga Amine Harit (Schalke 04, 1997).  En la delantera, pegado a una banda, o en la mediapunta, se encontrará Ziyech. El del Ajax, virtuoso del último pase y la asistencia, intentará servir a Khalid Boutaïb, un 9 con buen juego de espaldas, y a Nordin Amrabat quien como extremo aporta los movimientos diagonales que cargarán el área rival y que tanto necesitan los jugones que amasan la posesión detrás del futbolista del Leganés.

Su fragilidad en las áreas será su mayor reto en el Mundial.

No obstante, está lejos de ser un equipo redondo. Tiene problemas de forma y también de contenido. A bote pronto, los defectos se hallan en las acciones a balón parado defensivas, la fragilidad de su línea defensiva pues hasta el líder Benatia tiende al error sin contar con que el portero titular será Munir, quien durante la temporada perdió su puesto en el Numancia, club de la Segunda División. Parece que Renard seguirá confiando en el portero que le permitió la clasificación, obviando que Bounou acabó siendo titular en el Girona. También tiene un problema en la otra área, pues le cuesta materializar el dominio y las ocasiones en goles. Solo Boutaïb parece tener una cuota de gol un poco interesante, quitando a la sensación de la pasada CHAN (Copa de África con jugadores que jueguen en el mismo continente): Ayoub El Kaabi (1993). El delantero del RS Berkane ayudó a Marruecos a ganar la CHAN de este año con sus 9 tantos. Sin embargo, no hay que pasar por alto que tres de sus seis partidos en la fase de clasificación acabaron en 0-0.

No estarán en la concentración piezas más o menos importantes como el bético Feddal (hubiera sido una buena pareja de Benatia). Bouffal (Southampton) o Tannane (ex-Las Palmas), Zakarya Labiad o los olvidados El Zhar y El Arabi son otras ausencias más o menos sorprendentes. Sin embargo, a Renard pueden salirle las cuentas. Si los Leones del Atlas empiezan su participación derrotando a Irán y aprovechando el pinchazo de Portugal y/o España, el futuro puede ser dorado para el Midas de África.

(Foto: El Faro de Ceuta)