Golovin, la mejor inauguración del Mundial

Un Mundial se justifica por sí solo y acredita cualquier partido, aunque sea entre las dos selecciones con peor coeficiente FIFA del campeonato. Un Rusia-Arabia Saudí era una apertura poco lujosa. De haber sido un amistoso se hubiera traspapelado sin mucho esfuerzo. Pero la voz de Robbie Williams envolvía una inauguración en la que Golovin cortó la cinta. Es el primer protagonista, y un Mundial que se abre con Golovin no puede salir malo. Es uno de esos debutantes que hay que seguir, como también lo son Torreira, Milinkovic-Savic o Werner. En el caso de Golovin, firmó dos asistencias y un gol en la plácida goleada de Rusia (5-0), aunque el MVP del partido se le entregó a Cheryshev.

Como decimos, con Golovin ya estábamos avisados. Nos convenía estarlo pues el resto de la selección rusa de Cherchésov ofrecía pocos motivos más para estimularnos. El pesimismo había anidado durante meses. La selección se fue del último Mundial sin ganar y, en el último año, tampoco mejoraba mucho sus respuestas: eliminados en la primera fase de la Confecup y sin victoria en los 7 amistosos más recientes. Así que Golovin, Smolov o Dzagoev eran las pequeñas esperanzas.

Golovin, con dos asistencias y un gol, fue protagonista en la goleada de Rusia a Arabia Saudí

Y Golovin no defraudó. Solo tiene 22 años, pero su talento para el pase o la conducción eficaz parece que es capaz de aflorar en cualquier momento y por muy mal que lo esté pasando su equipo. Quizá se recuerde el Arsenal-CSKA de la última Europa League. Los de Wenger, en una de sus versiones más inspiradas, hicieron trizas a los moscovitas. El único momento de tregua fue cuando Golovin ejecutó brillantemente un libre directo. Ese mismo pie derecho no tardó en saludar ya en toda una Copa del Mundo. Puso un centro con suavidad para el 1-0 de Gazinski, otro de los destacados. El envío llegó desde la izquierda. Ahí empezó Golovin, como extremo zurdo, pero cuando Dzagoev se lesionó ocupó el sitio de su compañero de equipo en la mediapunta, por detrás de Smolov. Ese toque esfumó el prometedor inicio de Arabia Saudí, que se estaba asociando bien y con ritmo. A partir de ese 1-0 el partido siempre fue lo que quiso Rusia y Golovin.

El debut, veremos si también el Mundial, les quedó demasiado grande a los de Pizzi. Arabia Saudí, demasiado ajetreada por los cambios de entrenador, ofreció un nivel muy bajo, sin respuestas competitivas en ninguna fase. Tuvo más la pelota, porque su propósito era mandar, pero su construcción era muy lenta y con demasiadas pérdidas. Quedó impotente ante las dos líneas de cuatro de Rusia, con Gazinski imponiéndose. Sobre todo, sufrió por su pobre organización. Eso le dejó expuesto a las transiciones de Rusia, más aún tras la salida de Cheryshev por el lesionado Dzagoev. Si el pie derecho de Rusia fue de Golovin, el izquierdo fue del jugador del Villarreal. Y claro, así el paso fue firme. Cheryshev fue tan sutil como contundente. Hizo el 2-0 con una hábil picada y un certero golpeo y repitió en el 4-0 con un latigazo con el exterior.

El mediapunta del CSKA enseña su calidad con la diestra en el pase y en la conducción

Pero Golovin no había dicho su última palabra. Ya había regalado otra asistencia que Dzyuba remató de cabeza, sin oposición. Finalmente, en un libre directo cerró el estreno con el 5-0. El partido marcó unas diferencias que no eran tan predecibles en la previa. Una Rusia correcta se aprovechó de una Arabia Saudí demasiado deficiente como para no salir castigada por Aleksandr Golovin. Ya hay un candidato destacado para jugador revelación. Y Rusia, más aún sin Dzagoev, respira tranquila y gana la autoestima que tanto necesitaba. Aún le queda lo más duro. La Egipto de Salah o Uruguay serán retos mayores.

FOTO: Yuri Kochetkov (EFE)