Inglaterra gana gracias a Kane y a pesar de Maaloul

Que Harry Kane, uno de los mejores delanteros del mundo, lleve la etiqueta de novato puede parecer una error impertinente. Sin embargo, el máximo goleador histórico de la Premier en año natural (37) y máximo goleador mundial en 2017 (56) era eso, un novato, ante Túnez. Debutaba en un Mundial y, cómo no, lo hizo marcando. Anotó dos. El segundo fue el de la victoria, en el añadido. Una victoria que se complicó mucho más de lo pensado tras un refrescante inicio de los de Southgate. El técnico tunecino, Nabil Maaloul, fue el otro protagonista de la noche. Ajustó tácticamente a su equipo tras el descanso y ese torniquete casi supuso un punto.

Parece que todo se había conjurado para que Inglaterra llegara de puntillas. Asomaba al Mundial con la primera jornada atardeciendo. Una primera jornada repleta de acontecimientos con España, Argentina, Francia, Alemania y Brasil. Pero aún quedaba Inglaterra. Con ese aire despistado, con esa discreción, saltaba al campo una selección rejuvenecida. Según apuntaba la BBC, el once del debut sumaba 248 internacionalidades, la menor cifra inglesa en un gran torneo desde 1962. Quizá su oportunidad esté en que carga más ilusiones que decepciones en una convocatoria en la que solo repiten 5 jugadores del último Mundial (eliminados en la fase de grupos) y 11 de la última Eurocopa (eliminados en octavos). Y esta selección oxigenada de Southgate empezó gustando y acabó ganando.

Kane debutó en un Mundial dando la victoria a Inglaterra con un doblete

Si gustó en la primera parte fue porque ejerció un dominio real sobre Túnez. Sin balón apretaba en campo contrario y con la pelota generaba ocasiones. Inglaterra, que se estrenó con un 3-5-2, conseguía funcionar en ataque gracias a la coreografía de sus jugadores. Así veíamos los apoyos de Kane, un respiro en posicional, mientras Sterling y Lingard rompían con verticalidad. Todo eso con la complicidad de Dele Alli y la profundidad de los carrileros. Túnez se veía más empequeñecida aún a balón parado. Stones y Maguire fueron más peligrosos por alto que nunca ante la mala defensa tunecina, descuidada en las marcas (no se olviden de este detalle). Así llegó el 1-0. Kane cazó un rechace. Stones cabeceó un córner de Young y Hassen, ya tocado del hombro izquierdo, hizo su segundo paradón de la noche. Ahí acabó por destartalarse.

Profundizaba Trippier y chutaba Henderson. Centraba Young y Dele Alli, solo en el segundo palo, perdonaba el 2-0. Tenía el control Inglaterra y Túnez, que sufría ante un Maguire inalcanzable, solo encontraba la tregua con la pelota. Se sabe asociar bien y es difícil quitársela. Por eso varias veces Inglaterra también se tuvo que replegar. Al final empató de penalti por un golpe negligente de Walker que Sassi no perdonó. Lo mejor fue que Inglaterra no se descentró hasta el descanso y Lingard, otra vez vertical, remató al palo.

Maaloul, técnico de Túnez, cambió con acierto el sistema sin cambiar de jugadores

Túnez no había hecho lo suficiente para igualar, pero sí lo iba hacer para conservar ese empate. Sin sustituciones, con los mismos jugadores, Maaloul supo cambiar con acierto el sistema. Pasó del 4-3-3 al 5-3-2 y fue el ajuste perfecto para frenar a Inglaterra. Si en la primera parte superó la decena de tiros, en la segunda se quedó en 5. Y dos fueron mediante libres directos. La estadística ilustra los problemas de juego que entonces sufrió Inglaterra. Mantenía la iniciativa, pero sin generar.

El flujo de movimientos y ocasiones quedaba cerrado. Solo la entrada de Rashford, por esa habilidad que le da un encanto especial, y el socorrido balón parado podía sacar del apuro a los de Southgate ante una Túnez focalizada en la contención, aunque Khazri se asomó un par de veces. Lo que Maaloul no pudo arreglar fue ese balón parado. En el añadido. Maguire ganó su duelo aéreo y Kane, solo en el segundo palo, enseñó la intuición de este novato tan experto y cualificado. Inglaterra demostró que su joven equipo tiene brillo, pero quedó la duda de su cintura ante determinados planteamientos. Esta vez Inglaterra ganó gracias Kane y a pesar de Maaloul.

 

Imagen: EFE