La sinceridad de España

La derrota ante Suiza y la sangre de Gerard Piqué. El kilométrico gol de David Villa a Chile. La pelea de Fernando Llorente con los centrales de Portugal. El cabezazo de Carles Puyol a Alemania. El gol de Don Andrés Iniesta. España es incapaz de pensar en un Mundial sin revivir estos momentos. La historia más brillante de la selección ha ocurrido hace tan poco tiempo que es inevitable echar la vista atrás y recordar toda la felicidad que trae la victoria a casa. Todavía los vemos al cerrar los ojos. Todavía sentimos las mismas emociones. Y Julen Lopetegui, junto con los 23 convocados para el Mundial de Rusia, no son una excepción. Aunque, probablemente, ellos también tengan muy presente a Van Persie marcando en plancha, o las lágrimas de Villa en Brasil.

El camino de la Selección Española hasta el Mundial de Rusia no podía ser más ilusionante, pero las pruebas realizadas frente a Suiza y Túnez han sembrado las dudas justas en el momento preciso. Aunque La Roja consiguió tener el esférico en ambos, su fragilidad en las dos áreas ha dado alas a algunos fantasmas pasados en un grupo que parecía haberlos rehuido por completo. Dos partidos que hay que analizar dentro del marco en el que se disputan, pues en ellos sólo se pretenden resolver dudas puntuales a la par que minimizar lesiones y dosificar el esfuerzo de los jugadores tras las competiciones de clubes. Pero, al fin y al cabo, dos llamadas de atención necesarias para un conjunto con grandes opciones de volver a estar en lo más alto.

España buscará el control del encuentro sin miedo a aprovechar los espacios cuando los haya

La rejuvenecida España de Julen Lopetegui es un equipo que busca, ante todo, el control del partido. Un control que trata de edificar mediante la posesión del balón, pero siendo consciente de su menor capacidad para llevar a cabo esa tarea durante los noventa minutos del encuentro. Y de esa sinceridad consigo mismo nace un equipo complejo, configurado para tener el balón, pero con la capacidad para correr cuando el partido así lo demande. Tanto hacia arriba, como hacia abajo. Un conjunto sin miedo a luchar las batallas que se planteen y con recursos para hacerlo.

Dentro de esa complejidad, hay posiciones y situaciones del juego que son perfectamente sencillas y continuas en el juego de la Selección. Sin ir más lejos, el triángulo que forman Sergio Ramos, Gerard Piqué y Sergio Busquets es la clave española a la hora de sacar el balón jugado. Tres jugadores con una gran lectura del juego, buen manejo del balón y cuyo único enemigo a la hora de evitar errores en una zona del campo tan comprometida es precisamente su propia consciencia de su capacidad para protagonizar esa salida de balón, de tal forma que en ocasiones arriesgan en momentos no propicios para ello. A su alrededor tendrán a laterales acostumbrados a este estilo de juego, como Jordi Alba, Odriozola o Carvajal cuando llegue, pero sobre todo a centrocampistas con mucho peso en la posesión, como Isco o Silva.

Isco Alarcón y David Silva serán los jugadores con mayor responsabilidad sobre el césped

En campo contrario, precisamente Isco y Silva serán los mayores protagonistas. El andaluz y el canario llegan en un momento muy maduro en sus respectivas carreras y suyo será el tempo del equipo, no sólo en la velocidad con la que se llegue al área sino también en la rapidez con la que se ataque la portería. De hecho, la limitada capacidad goleadora del equipo les hará tener mayor responsabilidad si cabe en su cuota de goles, por lo que Julen les pedirá sin duda que disparen desde la frontal.

Si bien esas situaciones parecen definidas, justo de la combinación de ellas nace la primera de las cuestiones complejas del equipo español. La altura a la que participen Isco y Silva será una de las claves que determine el estilo más conservador o más ofensivo de la Selección Española. Si el equipo no es capaz de hacerles llegar la pelota en tres cuartas partes de campo, su posición se retrasará para ayudar a sus compañeros y subir en bloque. Pero en el caso de que sean capaces, la selección podrá asentarse en campo contrario con mayor solidez para que ambos puedan centrar sus esfuerzos en la generación de ocasiones y el robo tras pérdida. Y así es como cobran importancia las dos posiciones que centran el debate en el conjunto español: el interior derecho y el delantero.

En palabras del analista Miguel Quintana, la Selección Española se puede definir en función de su interior derecho. Una suerte de comodín o de bisagra al alcance de Julen Lopetegui para poder escoger la naturaleza de su conjunto en cada encuentro según su percepción de éxito del Plan A. Así, en función de las diferentes dificultades que vaya a plantear el rival, el seleccionador puede optar por poner cerca de Sergio Busquets a Thiago Alcántara, quien de hecho ha sido probado como sustituto del azulgrana en ocasiones, o a Koke Resurrección. Incluso Saúl Ñíguez y Marco Asensio son opciones viables, aunque éstas parecen destinadas a situaciones de partido muy concretas que puedan resolverse desde el banquillo.

El interior derecho de España puede ser la clave para equilibrar al equipo

De este modo, el técnico español se garantiza tener una mejor versión del equipo para cada contexto. En caso de que sea necesario reforzar la transición defensiva y la presión tras pérdida, Koke puede ser un refuerzo muy útil a la derecha de Sergio Busquets, permitiendo un mayor vuelo incluso a los laterales sin perder calidad con el balón. Y en caso de querer fijar más a Isco y Silva en campo contrario, Thiago puede tener un pase vertical más preciso y creativo que permita generar un flujo ofensivo de mayor peligro. En una competición tan corta como el Mundial, donde se premia el cero en la portería propia, quizás sea el jugador del Atlético de Madrid quien parta con ventaja para salir al campo. Pero, sin duda, se trata de una de las posiciones más delicadas del conjunto, donde además Julen cuenta con las numerosas opciones de esta versátil convocatoria que ha realizado.

El otro punto complejo del equipo no es ninguna sorpresa. Desde que se levantara la primera Eurocopa de este ciclo hegemónico en 2008, la figura del delantero centro ha sido la más controvertida y difícil de explicar del conjunto español. Y, aunque este año no podía ser menos, es cierto que los candidatos parecen tener una sintonía especial con los retos actuales de la posición: buena capacidad de combinación, dominio de los desmarques, velocidad para correr cuando corresponda y, por supuesto, gol.

De los tres candidatos al puesto, Diego Costa parece el menos apropiado de partida. Sus cualidades para fijar a la defensa y autoabastecerse en ataque pueden ser tremendamente útiles para el equipo, pero las pruebas nunca terminan de salir bien y el encaje con este estilo actual no es sencillo. Rodrigo Moreno, en cambio, parte como favorito tras su excelso año en el Valencia y su oportunismo en la selección. Su nivel de asociación y velocidad a la espalda le están valiendo el puesto. Aunque cada actuación de Iago Aspas y su impacto sobre los encuentros pone en más dudas al seleccionador. Sólo una hora antes del partido frente a Portugal podremos decir quién es el delantero que completará el once de España.

El banquillo puede ser un factor diferencial respecto al resto de selecciones

Para terminar este análisis, no podemos olvidar uno de los elementos más importantes que puede utilizar Julen Lopetegui para decidir partidos. Un factor ampliamente omitido cuando se hacen estos ejercicios pero que en torneos cortos como éste decide partidos y decide títulos. Hablamos, cómo no, dl banquillo del que dispondrá Julen Lopetegui para solucionar cualquier embrollo o cambiarle la cara al equipo en pleno encuentro. Un banquillo donde tendrá a revulsivos naturales como Marco Asensio o Lucas Vázquez, que además tendrán la confianza de haber resuelto encuentros al máximo nivel con su equipo, soluciones concretas para determinados retos como Saúl Ñíguez o los dos delanteros que no jueguen desde el comienzo, y relevos de garantías para cualquier contratiempo como César Azpilicueta o Nacho Fernández.

La historia de los Mundiales en España siempre irá ligada a la de Sudáfrica 2010. Ese grupo de hombres nos hizo tocar el cielo en un contexto social que todavía le dio mayor trascendencia a su éxito. Sus nombres serán el eco de cualquier Mundial futuro. Al igual que su final es la triste losa que ahora mismo tiene la Roja. Ahí es donde nace esta nueva generación, que de la mano de Julen Lopetegui y de los jugadores que siguen ahí como Andrés Iniesta o Sergio Ramos, pretende hacer que sus nombres tengan voz propia en esta historia. Historia de la que también quieren formar parte la Brasil de Neymar, la Portugal de Cristiano Ronaldo, la Alemania de Joachim Löw y el resto de las 32 selecciones que viajarán a Rusia. El reto es precioso y la ilusión, gracias a este grupo, vuelve a ser máxima.

(Foto: goal.com)