Veinte años después, otra vez en el olimpo del fútbol

En el fútbol no existe imagen más bonita que la del Campeón del Mundo con su copa. Tal vez porque sea la cima de un torneo que apenas se juega cada cuatro años y que simplemente reúne a los mejores. Nadie te garantiza que puedas verte otra vez en la vida con la posibilidad de repetir dicha fotografía. De ahí su magia. Sólo ocho selecciones han podido hacerse con ella ochenta años después de la primera postal con el trofeo dorado en manos del campeón. Desde la que coronó a Brasil en 1930 hasta la de hoy, que ha devuelto por segunda vez a Francia al olimpo del fútbol veinte años después. Ahí queda el retrato de la felicidad en manos de Hugo Lloris al levantar la copa.

Sin embargo, a pesar de la imagen final, Francia pareció llegar a la final de la Copa del Mundo más bien distraída, incluso por momentos dormida. Los primeros minutos del partido fueron de un total control croata, que desde la presión y la posesión supo deshacerse de los nervios y llevar la batuta de los primeros compases del partido. Con balón, Iván Rakitic apoyaba a Brozovic en la base de la jugada mientras Luka Modric se posicionaba un escalón más arriba alejando a Kanté de la zona de creación y permitiendo al equipo hacer llegar el balón a banda con superioridad, sobre todo en el costado de Perisic, el verdadero plan y peligro croata. Fue a partir del juego y los centros desde las bandas donde cimentaron su dominio inicial, acompañado en todo momento por un gran despliegue de intensidad por todo el campo, sobre todo en la presión. Sin balón, Croacia apenas titubeó en dificultar la salida de balón de Francia con una primera línea comandada por Mandzukic a quien acompañaba un Iván Rakitic que solía descolgarse para presionar a Varane que, junto a Umtiti, hizo de la área francesa su búnker particular. El plan de Dalic daba resultado, pues Francia apenas lograba cruzar su mitad de campo y cada balón que conseguían robar, volvía rápidamente a dominios croatas; sin embargo, cosas del fútbol, el primer gol fue francés.

A los veinte minutos de partido, Mandzukic remataría una falta colgada por Griezmann en el corazón del área para poner un 1-0 que, sin embargo, cambiaría pocas cosas los minutos posteriores. Tras el gol, Croacia supo sobreponerse, como llevaba haciendo en esta Copa del Mundo, continuando con su plan inicial sin rebajar un ápice la intensidad, lo que les daría diez minutos después el empate: un balón colgado al área, rematado por dos jugadores croatas que terminaba en un disparo desde la frontal de Ivan Perisic. El plan había dado resultado, 1-1. Sin embargo, aún había tiempo para un último revés antes del descanso. Pese al control croata, Francia encontró un saque de esquina de la nada que terminó en penalti. Lo marcó Griezmann, 2-1 al descanso.

Aunque el primer gol no logró cambiar el guion del partido, el segundo sí tuvo tal efecto. En el segundo tiempo despertó realmente Francia y frente al resultado, las sensaciones del equipo croata no eran las del primer tiempo, donde habían estado por encima de su rival. Con el paso de los minutos, resguardados en la dupla Varane-Umtiti que actuaba de seguro de vida en defensa, el combinado francés logró desmelenarse en ataque al ver aparecer en zona de tres cuartos la figura de Antoine Griezmann, que asistió a Paul Pogba en el 3-1 que dejaba en jaque al combinado croata, cinco minutos antes de que Kylian Mbappé pusiera ya el jaque mata al partido con el 4-1. Sin embargo, aún pudo marcar Mandzukic el 4-2, tras un error garrafal de Lloris, para esperanzar un último intento de épica de Croacia en este Mundial que, a pesar de la entrada de piezas como Pjaca o Kramaric que lograron crear peligro, nunca vio culminarse. Fin. Francia era nueva campeona del Mundo.

Francia respira veinte años después en lo más alto del mundo del fútbol. Por segunda vez en su historia son los jugadores franceses los que residen en el particular olimpo del balompié. En 1998 fueron Zidane, Henry, Vieira o Thuram. En 2018 son Griezmann, Mbappé, Pogba o Varane.

 

FOTO: AS México