Descubriendo a Vinicius Jr

Aparición

La irrupción de Vinicius Jr en la edición de 2017 de Copa Sao Paulo sub-20, conocida como la copinha, así como su destacado papel en la Campeonato Sudamericano sub 17 de Chile pusieron los focos sobre el atacante de Flamengo, quien pronto sería aclamado por prensa, afición y agentes comerciales como la próxima gran estrella del fútbol brasileño y líder de la canarinha. Estos hechos no pasaron desapercibidos para los gigantes del fútbol europeo quienes, según las informaciones publicadas, se enfrascaron en una puja millonaria por hacerse con los servicios de un chico que apenas contaba 16 años. Al final, el Real Madrid saldría ganador de una subasta que convirtió Vinicius, sin haber debutado en el fútbol profesional, en la segunda venta más cara de la historia del fútbol brasileño, por detrás de Neymar, pagando un precio nunca antes visto por un juvenil.

Su desembarco en el primer equipo de Flamengo estaba preparado, Maracaná sería testigo. El reto era mayúsculo, Flamengo es uno de los grandes de Brasil y del fútbol sudamericano, obligado a pelear por el campeonato local y  Copa Libertadores. La paciencia en esta clase de equipos nunca es grande y el plantel del equipo de Río de Janeiro está llena de estrellas del continente como Paolo Guerrero, Diego Ribas o Everton Ribeiro.

Tras un año en el fútbol profesional, derribó la puerta de la titularidad en Flamengo.

De la mano del técnico Zé Ricardo se produciría el aterrizaje de Vinicius Jr. con los Rubro-Negro. Los primeros meses de Vinicius fueron de aclimatación al ritmo de la competición. Su papel era secundario, en el que básicamente ejercía como agitador en los minutos finales para revertir marcadores adversos, o bien para entrar como refresco y ayudar defensivamente.

Esta fase de adaptación no fue sencilla. El salto que hay a nivel de ritmo y físico entre el fútbol juvenil y el máximo nivel sudamericano es alto y lleva su tiempo. Tras un año en el fútbol profesional, ha derribado la puerta de la titularidad en Flamengo, y durante la dirección del técnico Mauricio Barbieri se ha asentado como un fijo en el once de los cariocas, habiendo disputado 30 encuentros entre Serie A brasileña, Copa Libertadores y el campeonato estatal, consiguiendo anotar 10 goles entre todas las competiciones. La evolución ha sido muy positiva, de ser un jugador de rotación, principalmente encargado de agitar los partidos desde el banquillo durante la etapa de Ze Ricardo y Reinaldo Rueda, a ser el dueño de la banda izquierda de la escuadra de Rio de Janeiro. Este aumento de importancia no ha sido casual, el jugador ha ido mejorando en sus prestaciones, adaptándose a nivel físico y desarrollando su juego.

¿Cómo juega?

De centro de gravedad bajo, y tren inferior fuerte, tiene un primer paso muy explosivo. Más potente que rápido, se genera ventajas en los primeros metros. A esa fuerza y explosividad hay que añadirle un motor que le permite prolongar los esfuerzos a lo largo de los encuentros. Sus caderas son muy fluidas, lo que le otorga un eje sobre el rotar a la hora de realizar cambios de dirección y giros con bastante facilidad. Su fuerza nos ha permitido ver un jugador muy duro en los choques, que aguanta bien las embestidas del adversario. Nos encontramos pues, ante un físico prototípico para el juego.

Vinicius Jr posee unas impresionantes condiciones atléticas.

La banda izquierda ha sido su hábitat natural y el lugar por el que se ha desenvuelto mayoritariamente durante su carrera, tanto en categorías inferiores del club como de la canarinha. A nivel de comportamiento, su principal tendencia es la de buscar el desequilibrio a partir de acciones individuales. En este punto conviene resaltar que Vinicius es un trickstar prototípico brasileño, posee ginga lo que le permite afrontar el arte del uno contra uno al más puro estilo brasileño. Sin embargo, conviene resaltar que todavía no domina la acción, su técnica no está depurada, su control de balón no es limpio, el esférico no es una prolongación del propio jugador, queda lejos de la superficie del pie, lo que deriva en problemas en el slalom y en el uno contra uno. A esa falta de sutileza técnica se suma el hecho de un defecto a la hora de controlar o conducir por el cual tiende a enseñar el balón al adversario, lo que da pie a numerosas pérdidas y a que el rival fuerce errores. El otro aspecto que dificulta esas labores tiene que ver con una cuestión de falta de experiencia e inmadurez. Vinicius no domina la recepción, tiende a dar la espalda al marco contrario, perpendicular a su propio arco lo que le resta ventaja a la hora de habilitarse, dando pie a que el defensor pueda ganar el espacio, atacar su espalda, bloqueándole.

Pero esto último que, desde luego, es un defecto a corregir también nos ha permitido observar una serie de acciones y conductas muy características del jugador. Esos problemas en la recepción, que reducen su ventaja, a partir de su centro de gravedad y la fluidez de sus caderas, el atacante brasileño domina el arte de culebrear, es eléctrico en los giros, puede salir en cualquier dirección y tiene un repertorio de jugadas (trucos) bastante asombroso en cuanto a controles orientados se refiere. Tiene imaginación para afrontar acciones complicadas. Si bien conviene que mejore esas pautas en la recepción, también cabe señalar que el jugando de espaldas no se le siente incómodo, sabe hacer su cuerpo grande, protege bien el balón y gran capacidad de giro.

Inteligencia e imaginación siempre están presentes en su juego.

De cara a puerta es un jugador agresivo. Su fútbol demuestra intencionalidad y en lo que a la toma de decisiones respecta, estamos ante un jugador que juega con una madurez impropia de su edad. Más allá de los defectos técnicos y de que en ocasiones peque de individualismo, demuestra tener una comprensión de lo que ocurre a su alrededor, y de los mejores caminos para agredir al rival. Volver a insistir en que dentro de esa toma de decisiones hay un nivel de creatividad en la búsqueda de soluciones que es propio de los cracks brasileños. Vinicius trata de encontrar soluciones de forma muy imaginativa. Sin embargo, ese proceso no termina de cuajar porque todavía no está en comunión la velocidad a la que piensa y a la que ejecuta.

En cuanto al golpeo de balón, sea pasando, centrando o disparando tiene problemas, tanto en precisión como en tensión. Puntualmente se ven destellos de calidad pero su grado de acierto en estos apartados es todavía demasiado bajo. En el centro lateral se ha comprobado que tiene mucho potencial, pues se ve con capacidad para efectuar envíos con una tensión y comba de muy bella factura. Los espacios son uno de los puntos fuertes del ‘20’ carioca. Su arrancada en los primeros metros es descomunal y alcanza muy rápido un pico de velocidad que le sirve para eliminar al defensor de la jugada. El potencial en lo relativo a este punto es mayúsculo, si bien todavía no termina de enfocar su juego a ello. A nivel asociativo, su entendimiento del juego le relaciona muy bien con los compañeros, el espacio y los rivales. Es un punto que todavía no se aprecia, porque yerra mucho en el desplazamiento, pero se observa claramente su intencionalidad a la hora de descargar al compañero libre y atacar el espacio que deja libre su defensor.

Real Madrid: perspectivas

Las salidas de Zinedine Zidane primero y Cristiano Ronaldo después son el primer paso de un cambio de guardia que tendrá lugar más pronto que tarde. Así pues, Vinicius Jr llega a un equipo que tendrá que reformular su ataque y reinventarse tras nueve años disfrutando de las enormes ventajas que le concedía el astro portugués.

En este punto, la lógica invita a pensar que veremos unos primeros pasos similares a los que dio en Flamengo, de la mano de Ze Ricardo y posteriormente Reinaldo Rueda. Mientras se va produciendo su adaptación al fútbol europeo, al juego de su equipo y sus compañeros, tendrá un rol secundario en el cual actuará principalmente como revulsivo, bien para tareas ofensivas, bien para labores más defensivas. En Flamengo vimos cómo sus técnicos se valían de su energía física para trabajar en defensa, así como su capacidad para proteger el balón a la hora de administrar ventajas en el electrónico. Además, su velocidad constituirá siempre una amenaza con partidos rotos. En sentido contrario, esa misma energía puede ser un factor a la hora de meter ritmo en aquellos encuentros que se atasquen. La hiperactividad del carioca es un ‘plus’ ante rivales desgastados y un recurso diferente para la ofensiva merengue.

A falta de saber cómo terminará de configurarse el ataque blanco en un futuro, un punto que juega a favor del brasileño es que presenta rasgos diferentes a los de sus compañeros. Con la salida de Cristiano Ronaldo, el poder ofensivo del Real Madrid está protagonizado por fantásticos jugadores, pero todos ellos orientados a producir a partir del balón. Vinicius ofrece un registro distinto. Si bien es cierto que su tendencia todavía es acudir al esférico, no es menos cierto el potencial que ha demostrado a la hora de atacar los espacios. De este modo, el equipo adquiere una figura que puede ser un elemento de profundidad sin balón y que va a necesitar una vez confirmada la marcha del ‘7’.

Dentro de esa fase de adaptación, puede ser positivo para su evolución que desde la pizarra se configuren comportamientos a partir de los cuales el jugador pueda ir desarrollando su juego y añadiendo posibilidades. Zonas del campo y movimientos en las que pueda abusar menos de la acción individual, que todavía no domina, se le obligue a pensar al tiempo que muestra sus cualidades. Opciones tales como jugar a pie natural, para que su forma de controlar no desproteja tanto el cuero, su recepción sea más fluida, y se vea obligado a progresar apoyándose en sus compañeros. O bien desde carril central, para aprovechar su capacidad jugando de espaldas, que la condensación de gente en esas zonas le obligue a ejecutar más rápido y se pueda acercar u radio de influencia a la portería contraria.

El potencial del brasileño es innegable aunque deberá mejorar a nivel técnico.

En cualquier caso, siempre resulta difícil llevar a cabo la proyección de cualquier promesa, y más en casos tan particulares como el de Vinicius, en el que nos encontramos ante un rara avis de jugador de mejora constante y con una curva de aprendizaje muy empinada. Su techo a largo plazo y su principal limitación en el presente vendrá marcada principalmente por su evolución técnica. Está lejos de ser un jugador sutil con el esférico, pero en la medida en la que vaya puliendo este aspecto y ganando mayor sensibilidad, su potencial crecerá de forma exponencial. Si consigue corregir esa brecha técnica, daría el impulso definitivo a su juego y hablaríamos de un techo altísimo.

Sus parámetros físico-atléticos, su entendimiento del juego, la velocidad con la que procesa los datos y sus recursos a la hora de resolver problemas son, sencillamente, muy especiales. Estas cualidades constituyen una materia de prima de primer nivel a la hora de dibujar el jugador que será en el futuro, al tiempo que sirven de paleta con las que trace sus primeras pinceladas en la élite europea.

Artículo de Marcelino (@Marcelino_AdE)

(Foto: as.com)