El balón parado lanza a Inglaterra

Quizá sea la Inglaterra más insospechada. Sin la grandilocuencia de otras, mejor vista en el campo que en las apuestas. Lo mejor que le ha pasado a esta selección es que, esta vez, no era un equipo bajo sospecha por promesas incumplidas, sino un equipo por descubrir. Ya lo apuntamos cuando debutó en Rusia: solo repetían 5 jugadores del último Mundial (eliminados en la fase de grupos sin ningún triunfo) y 11 de la última Eurocopa (eliminados en octavos). El que llegaba era un equipo renovado y rejuvenecido, abierto en lo táctico y laborioso en lo estratégico. Así, el balón parado ha lanzado a Inglaterra, que abrió una victoria (0-2) ante Suecia que la lleva a una semifinal mundial 28 años después.

El último precedente entre ambas selecciones era un amistoso, en 2012. Ganó Suecia 4-2 con cuatro goles de Ibrahimovic, el último con una chilena increíble. Un monolito fascinante. Pero esta es una Suecia muy distinta. Ha sido sin él cuando llegó más lejos. Siendo la más gremial. “El punto de partida es que cada jugador en el campo es un defensor. Esto es algo que Marcus Berg y Ola Toivonen personifican al máximo con el trabajo que hacen”, reconocía Andersson, el seleccionador. Y esa Suecia que ganó a Francia y adelantó a Holanda en la clasificación, que eliminó a Italia en la repesca y que prevaleció en el Mundial por encima de Alemania fue la que se vio. Con su 4-4-2 bien estructurado, con los puntas tapando al mediocentro rival, un día Jorginho y otro Henderson.

La gran fortaleza de Inglaterra es el balón parado: 8 de sus 11 goles han sido así

Suecia replegaba e Inglaterra tenía el balón. Lo esperado por Southgate: “Es un equipo que respeto enormemente, tiene una identidad muy clara. Están contentos de tener menos balón, pero eso no afecta a sus resultados. Es realmente difícil anotarles y vamos a tener que jugar a un nivel muy alto para ganar el partido”. Lo cierto es que a Inglaterra le costaba darle velocidad al partido. Si Suecia compite a fuego lento, Inglaterra es más un cóctel. Pero no lograba agitar el partido, darle ritmo al juego. La solidaridad sueca lo impedía, con los extremos ayudando a los laterales y los pivotes vigilantes ante los interiores. Además, el poderío aéreo deshacía cualquier centro y el dominio de Suecia de su propio área rivalizaba con otras exhibiciones como la de Uruguay.

Como Suecia tampoco arriesgaba en salida, buscando el ataque directo y las segundas jugadas, Inglaterra descartó la presión alta y replegó (5-3-2). Quería que el rival saliera y se abriese para poder encontrar la opción de transitar, como cuando Sterling sacó su velocidad en una contra que Kane definió mal. Pero la solución para Inglaterra llegó como suele en este Mundial: a balón parado. Y si hay que elegir un protagonista ese era Maguire. Esta vez Suecia perdió el duelo aéreo y el central del Leicester marcó. Con el 0-1, 8 de los 10 goles de Inglaterra ya eran a balón parado: 4 de córner, 3 de penalti y uno más en una falta frontal ensayada. Antes del descanso Sterling pudo hacer el segundo. Rompió a la espalda de la defensa y se quedó ante Olsen. El portero aguantó bien de primeras y Sterling dudó de más de segundas. Acababa la primera parte y estaba por ver qué extra ofensivo podría ofrecer Suecia en el segundo tiempo.

Suecia, estructurada pero rígida, tuvo sus opciones: Pickford hizo tres paradas excelentes

Ese plus podía ser Forsberg, hasta entonces más aplicado atrás que influyente arriba, donde Claesson iba a lucir más. En cualquier caso, todo el equipo regresó más extrovertido y Berg tuvo el empate. Ante una defensa de tres centrales, desde el segundo palo buscó un duelo favorable atacando al carrilero, Young. Su cabezazo obligó a la primera parada de mérito de Pickford. Porque no fue la única, aunque la segunda parte fuera a transcurrir en una paz que Inglaterra iba a confirmar con el 0-2. Seguía sin haber defensa aérea ante Maguire y tampoco la hubo ante Dele Alli, libre para cabecear en el segundo palo. Suecia era demasiado rígida para alterar el marcador. Eso sí, sin capacidad para dominar o someter, tuvo dos acciones episódicas para meterse en el partido. Pickford, ya excelente ante Colombia, evitó que Claesson y otra vez Berg marcaran. Y es que, tras todo lo dicho sobre el juego, Suecia tiró curiosamente más entre los tres palos que Inglaterra: 3-2.

La prometedora Bélgica estaba a una decepción más de ser la nueva Inglaterra. Y no solo Bélgica ha evitado el relevo, sino que la misma Inglaterra ha negado su propia herencia. Venía de ganar una tanda de penaltis por primera vez en 22 años y por primera vez en un Mundial. Ambos ya son ya grandes triunfadores de un Mundial insolente, traicionero para los favoritos hasta el punto de garantizar una final inédita.

 

(FOTO: Carlos Garcia Rawlins / Reuters)