La incapacidad de retornar

Por fin hemos llegado a la fase final de uno de los mundiales más dinámicos y emocionantes de la historia. La fase en la que un mínimo desbarajuste, o salida de guion, quedará penalizada al máximo y tirará por tierra el trabajo de cuatro años. España tendrá que pasar por su  primera prueba ante la anfitriona, después de haber protagonizado una fase de grupos llena de luces y sombras. Los de Hierro han ido desinflándose en lo futbolístico, poniendo sobre el césped un auténtico recital táctico ante Portugal, el rival de mayor renombre del grupo, pero interpretando un papel sombrío y decepcionante ante selecciones menores que acentuaron problemas tácticos importantes en nuestro esquema.

Antes de pasar a desglosar el problema y las posibles soluciones planteadas, tenemos que plantear el posible contexto del partido que nos presentará la selección anfitriona en octavos de final. La selección de Cherchesov, y más tras la lesión de Dzagoev, es un conjunto al que no le gusta dominar con la posesión del balón, es decir, está diseñada para dañar a través de las transiciones. Posicionan un bloque rocoso en repliegue, con dos pivotes puros, y tras recuperación reactivan rápidamente hacia sus tres vías de escape principales: Cheryshev por banda (electricidad), Golovin por dentro (criterio) y juego aéreo con Dzyuba o Mario Fernandes (fortaleza).

España se muestra desbordad y sin posibilidad de replegar con rapidez ante contragolpes.

Estos equipos defensivos y contragolpeadores, son los que más daño están provocando al dibujo español debido a la incapacidad de retorno de nuestra selección. El combinado nacional plantea un esquema en el que un gran porcentaje de nuestros jugadores activan sus movimientos y desmarques por delante del poseedor del balón, creando siempre líneas de pase e intentando proyectarse al espacio. Esto significa que en condiciones normales, cuando Busquets se sitúa de único pivote posicional, solo tengamos tres jugadores con opciones reales y efectivas de retorno: Ramos y Piqué, ambos centrales, y el propio Sergi.

Este erróneo planteamiento defensivo nos crea constantes inferioridades numéricas que ante un robo a gran altura, línea de centro del campo, provocan acciones de duelos individuales ante De Gea, como ya pudimos comprobar ante Marruecos. La principal causa de esta incapacidad defensiva es la composición de los acompañantes del pivote, nuestros interiores. Iniesta, uno de los imprescindibles, tiene un claro carácter ofensivo y su tendencia defensiva es evidentemente nula, pero el otro interior sigue siendo una incógnita ¿Cuáles son las posibilidades reales que tiene Hierro para solucionarlo?

Thiago Alcantara: Esta opción es la más arriesgada. El jugador del Bayern es un mediocentro de claro carácter ofensivo, es decir, es un creador eléctrico que prolifera en un contexto de llegada, intercambio continuo y asociaciones eléctricas. Te facilita claramente las conexiones y la continuidad del caudal de pases, también te acelera la circulación a la hora de tener la necesidad de abrir a los contarios, pero ¿Es necesario dentro de un esquema lleno de centrocampistas incisivos? Te abre muchas posibilidades, pero no te soluciona problemas en transición ya que su rigor defensivo y posicional no entra dentro de su papel como futbolista.

Koke: Es un idea intermedia entre un mediocentro que sabe guardar la posición y tiene conceptos defensivos de calidad, componente vital del Atlético de Simeone, y también tiene una gran capacidad de construcción, pero de una manera muchos más directa. Es muy útil para conectar y activar a Diego Costa dentro del circuito asociativo de la selección, conexión bastante prolifera a nivel de clubes. En resumen, te ofrecería una ayuda mucho más sacrificada en los esfuerzos y te otorgaría ese plus asociativo con un jugador, Diego Costa, al que a veces le cuesta entrar en juego con continuidad, pero al que necesitamos tener enchufado para potenciar su faceta goleadora.

Saúl Ñiguez: Es la opción que más útil, por las características físicas y técnicas del jugador, pero la menos posible a nivel rotacional. El jugador del Atlético es lo que definiríamos como ‘’todocampista’’, un jugador física y técnicamente dotado para poder jugar en todas las posiciones y controlar todos los contextos ofensivos y defensivos posibles. Con él, Busquets podría formar un doble pivote de grandes garantías defensivas ya que sabe interpretar muy bien tanto las ayudas en dinámico como el dominio del juego aéreo. También tiene recorrido ofensivo, su conducción poderosa y vertical nos aportaría una variante que nos falta a la hora de romper líneas con rapidez y dividir rivales para liberar, algo imprescindible ante conjuntos con un alto grado de repliegue.

Hemos llegado a un momento en el que un mínimo fallo táctico o individual puede llevar a la eliminación y es necesario que Hierro sepa leer las necesidades defensivas que tiene nuestra selección. Quizás sea el momento para cerrar el círculo y darle la titularidad a uno de los ´´hijos predilectos´´ de Julen para que nos de ese impulso que parece faltarnos para auparnos hacia la consecución de nuestra segunda estrella.