Rodrigo y la evolución rojiblanca

Griezmann mataba la incertidumbre de su salida con ‘’su Decisión’’ y de esta manera se daba el pistoletazo de salida a un proyecto deportivo apasionante y construido sobre su figura. Juventud, calidad y técnica, quizás esas sean las características comunes que definen a los futbolistas que se han incorporado este verano y formaran parte activa del ‘’nuevo’’ Atlético. Un equipo del que todos esperamos una la evolución técnica y táctica muy marcada, con el objetivo de dar definitivamente un salto competitivo para acceder al escalón competitivo más alto y conseguir, de una vez por todas, la ansiada Champions League que cerraría una etapa única bajo el mando de Simeone.

La llegada de Rodrigo Hernández, una de las promesas españolas más fulgurantes del último año, en paralelo al crecimiento y salto de calidad experimentado por jugadores de la talla de Koke y Saúl, avalan en definitiva un cambio real de idea y dinámica que año tras año hemos estado percibiendo en la filosofía de Simeone, es decir, la forma de juego defensiva y en bloque ha variado y evolucionado hasta la apuesta por un control mucho mayor de los encuentros. Eso sí, siempre respetando y basándose en los cimientos asentados y los automatismos del Atlético primigenio.

Rodrigo es un jugador clave y capaz de encabezar el cambio que necesita el Atlético.

Para entender lo que va a suponer este fichaje y para darle el valor táctico que se merece, vamos a definir lo que es Rodrigo en todas las facetas. Es posicionalmente un mediocentro defensivo al que los más atrevidos le hemos comparado, en cuanto a condiciones y progresión táctica, con el mismísimo Sergio Busquets. No es un centrocampista que físicamente case con el ‘’puro estilo’’ Simeone, ya que necesita un mayor control del balón por parte de su equipo para poder desenvolverse con más efectividad y facilidad.

Tras la marcha de Gabi es sin duda el jugador que mejor sabe traducir en el césped el compendio de ideas tácticas para equilibrar y estructurar al colectivo. Defensivamente tiene automatizada una serie de capacidades únicas en el panorama internacional que hacen de él un jugador único e indispensable. Una de sus características más acentuadas es su capacidad para el ‘’robo posicional’’, es decir, tiene una lectura sobresaliente de los movimientos y los espacios que quiere ocupar el rival y esto lo complementa con la anticipación. Tanto es así que en la temporada pasada encabezó la lista de recuperadores de La Liga con 320 completadas.

Si enlaza con Koke y Saúl podríamos encontrar a un Atlético dominante con balón.

Rodrigo también funciona excelentemente con el balón en los pies. En posesión es un jugador muy inteligente a la hora de descolgarse para recibir con seguridad, nunca rifa ni se arriesga a perder el balón en zonas peligrosas que expongan a sus compañeros, y cuando entra en contacto con balón ya escalonado su posición provoca una apertura de campo que permite establecer primeras líneas de pase, acelerar y limpiar la circulación ofreciendo esa clarividencia que le faltaba a Simeone a la hora de construir cuando el Atlético tiene un papel protagonista.

Si hacemos un ejercicio de futbol ficción a corto plazo, es posible leer la forma en la que ordenará ‘’el Cholo’’ la zona del centro del campo, creando una posible asociación a tres bandas que incluya a Koke-Rodrigo en el pivote y a un Saúl más escorado. De esta amanera se establecería un sostén constructivo de primer nivel que si consigue enlazarse con Giezmann puede configurar una de las mejores estructuras de Europa y que conferirá al Atlético una calidad y un orden que se puede traducir en la consecución de grandes hitos. Llegó Rodrigo y con él llegó la ilusión de un proyecto a largo plazo que volverá a situar a los rojiblancos en el escalafón más elevado en la escala de depredadores futbolísticos.