James Maddison por casualidad

La primera vez que vi jugar a James Maddison (23/11/1996) fue por casualidad. Una tarde cualquiera, haciendo zapping, me encontré con un partido de FA Cup que enfrentaba a su Norwirch City con un equipo de la Premier League -un ‘Big Six’ si mal no recuerdo-. No me paré a analizar detenidamente el encuentro, pero eso no impidió que un elegante mediapunta con el 23 a la espalda me entrase por los ojos desde el primer momento ya que en cada acción demostraba estar muy por encima del resto de sus compañeros. No recuerdo cómo acabó el partido, pero el nombre de Maddison no cayó en el olvido.

Mi siguiente toma de contacto con Maddison fue cuando, de nuevo por casualidad, descubrí que este verano había firmado por el Leicester City a cambio de 25 millones. Y ahora, ese joven y elegante mediapunta que me encandiló hará algo menos de un año, está siendo uno de los nombres propios de este inicio de temporada en la Premier League.

James Maddison es un mediapunta que gusta de intervenir en las jugadas, que rara vez desaparece de los partidos y que posee la personalidad para pedirla ante cualquier escenario. Inteligente a la hora de moverse entre líneas y con facilidad para generar una buena opción de pase, es el socio perfecto para los centrocampistas ya que tienen en él la figura a la que agarrarse para superar líneas. Una vez recibe su finura con el pie derecho, su dominio del espacio y su facilidad para el amago hacen la diferencia. Es un jugador muy fino en el primer toque y en el control, algo que le permite acelerar los ataques con un simple gesto y que cobra mayor relevancia gracias a esa sensación que trasmite de saber en todo momento donde se encuentra cada jugador. De físico liviano (1,75m), sin unas condiciones físicas exuberantes, suple sus carencias en ese aspecto con la inteligencia ya mencionada, sus amagos con el cuerpo o su elegante conducción con el balón pegado al pie. Ya con el esférico en posesión, su toma de decisiones es muy acertada. Sabe cuando descargar de primeras, cuando girarse y abrir a un costado o cuando encarar hacia portería bien para finalizar o bien para filtrar un último pase.

Partiendo desde la mediapunta, Maddison está teniendo un impacto tremendo en el juego del Leicester. Con un perfil mucho más asociativo y creativo que el del habitual acompañante de Jamie Vardy en la delantera durante los últimos cursos, está ofreciendo al equipo de Claude Puel un nuevo registro. Ahora los ataques largos y posicionales abundan más, son más fluidos y llegan a buen puerto con más facilidad gracias, en gran parte, a la influencia de Maddison. Pero no por ello descuida la transición ofensiva, faceta en la que aporta gracias a su conducción y buena toma de decisiones pese a no ser un jugador muy rápido. Sus apoyos a la espalda de la pareja de centrocampistas rivales, o sus caídas por el sector izquierdo, son oro para sus compañeros a la hora de dar continuidad a la posesión e ir avanzando hacia el área. Precisamente por ese costado izquierdo está formando una gran sociedad junto a Demarai Gray y Ben Chilwell, este último ha empezado la temporada a un nivel altísimo, que está siendo sin duda lo más productivo e ilusionante del Leicester en este arranque de competición.

Y es que Maddison ha sido la guinda a un gran mercado por parte del Leicester City. Un mercado en el que han renovado la zaga con la contratación de Jonny Evans, han potenciado el lateral derecho -sin duda uno de los puntos débiles del equipo los últimos cursos- con Ricardo Pereira y han suplido, salvando las distancias, el desborde que Riyad Mahrez se llevó rumbo al Etihad Stadium con la contratación de Rachid Ghezzal. Y con el propio James han adquirido un perfil poco visto hasta el momento en el King Power Stadium, que casa con el estilo dominante durante las últimas temporadas pero que además ofrece y potencia otros registros. Viendo la plantilla y el arranque de temporada, se puede atisbar un año ilusionante en Leicester de la mano de un joven y elegante mediapunta que, hace menos de un año, me dejó prendado desde la primera acción.

FOTO: Getty Images.