Machín y Sevilla empiezan a encajar

“He tenido una forma clara de jugar hasta ahora. La primera idea es transmitir el esquema que domino”. Machín, despidiendo aún mayo, lo dejaba claro en su presentación como nuevo entrenador del Sevilla. El camino que le había llevado a ese banquillo también sería el camino a seguir. El primer amistoso no le desmintió: 3-4-2-1, presión alta y cambios de orientación hacia los carrileros. Y el primer partido oficial (4-0 al Ujpest) confirmó en el Pizjuán la transmutación: era el Sevilla de Machín. Inconfundible. La sucesión temprana de acciones era constante. La primera ocasión, un córner ensayado. La segunda fue una apertura al carrilero, un Navas que marcó. Solventó esa eliminatoria de Europa League sin que este proceso abierto le restara la autoridad exigida. Ahora, en medio de la siguiente eliminatoria ante el Zalgiris, medirá el alcance de esa asimilación ante el FC Barcelona, en la Supercopa de Tánger de este domingo (22.00, La1).

Machín no ha necesitado una revolución en la plantilla para adaptarla a sus coordenadas. Casi los mismos jugadores de la temporada se han acoplado a un sistema que es la consecuencia de una forma de entender el fútbol. Una visión ofensiva, agresiva. Con constantes cambios de orientación, de centrales o pivotes, busca desde la amplitud muchas finalizaciones. Así, ya sacó del anonimato a los porteros Pajovic y Bartkus en Europa League. Roque Mesa, descatalogado por Montella y reeditado ahora por Machín, lo explicaba en una entrevista en ‘Marca’.

“Machín tiene las ideas muy claras, con entrenamientos con mucho balón, muy tácticos. Está tratando de que sus ideas calen rápidamente en los jugadores. Estamos también automatizando movimientos y la verdad es que en ese sentido estamos muy a gusto. Su idea es muy innovadora, sorprende al rival. En el Girona le funcionó perfectamente y aquí también le puede funcionar porque tiene los futbolistas para ello. Es muy simple: balones a banda, abrir el campo para mover al contrario y atacar para meter gol. La idea que tiene es tener también la posesión, pero con una finalidad que es atacar lo antes posible. Para eso está el sistema de juego, para abrir el juego a uno de los dos carrileros y una vez que se cambie el sentido del juego, atacar rápidamente al rival. Que los cojas abiertos”.

Roque Mesa, en ‘Marca’

Los carrileros son el principal distintivo con Machín. Tras los días de Girona, con Aday, Sebas Coris, Maffeo o Mojica, ahora busca los adecuados en Sevilla. Ese rasgo de identidad es, además, una fortaleza. No es extraño que Jesús Navas ya esté siendo capital con su capacidad para romper a la espalda en carrera y de cambiar de ritmo en parado. El carril derecho parece suyo, aunque el regreso de Aleix Vidal permitirá oxigenar esa banda para que siempre esté a pleno rendimiento. El carril izquierdo debería ser para el ofensivo Escudero, aunque Arana ha jugado ahí en verano, dejándose notar.

Con tal amplitud, se liberan espacios interiores. Ahí aparecen los mediapuntas, que puede desequilibrar individualmente o formando parejas con los mismos carrileros. Machín ha empezando apostando por dos. Es un sitio reservado para Nolito, en rehabilitación como Mesa, Sarabia o Pejiño. Si Sarabia ya ha conquistado a Machín, Pejiño es una de las sorpresas del verano entre los equipos de la Liga. Viene de competir en Tercera con el Sevilla C, acaba de renovar para pasar al Sevilla Atlético y ya parece uno más en el primer equipo. Su habilidad y descaro explica el salto. Correa, carrilero derecho en verano, sería otra opción.

“Sarabia ha sido uno de los más destacados en pretemporada. Creo que nuestro sistema de juego le viene fenomenal. Y a nosotros nos viene igual de bien tenerle. Es capaz de jugar entre líneas, al espacio, de entender el juego en corto, de picar a la espalda… Para nosotros es un jugador muy importante. Ha entendido muy bien lo que queremos de él. Si está al nivel al que puede estar será candidato a ir con España”.

Machín

La composición de la delantera puede variar entre un delantero y dos mediapuntas o dos delanteros y un mediapunta. Pero como los carrileros, la constante es el doble pivote que oriente y abra el juego. Granell y Pere Pons fueron pilares en el Girona. En el Sevilla las opciones pasan por Banega, sobre todo. El acompañante está por decidir entre Roque Mesa o Amadou. También han jugado en el eje Borja Lasso, Vázquez y Ganso. El repertorio ofrece mucha sensibilidad en el trato de la pelota.

En un equipo que ha ido asimilando bien el sistema y el estilo, el delantero referente ha sido la pieza pendiente. Lo avisaba Machín: “En el ‘9’ necesitamos un perfil diferente, un rematador que sea capaz generar cosas en el área en los momentos de dominio”. No pudo ser Batshuayi y sí será André Silva. Hasta que se ha resuelto el fichaje, Ben Yedder ha sido el punta. Mientras, el técnico prefiere que Muriel juegue más atrás.

Si el estilo está definido cuando el balón está en juego, la identidad con Machín también asoma en el balón parado. Hizo del Girona un especialista en esa faceta y ahora lo quiere trasladar al Sevilla. Ya se vio en el citado partido ante el Ujpest a la primera oportunidad. Además de la habilidad a la hora de diseñar y ensayar jugadas que sorprendan a los rivales como si visitaran Montilivi, ya quedó claro que no faltará la calidad en el golpeo de jugadores como Banega, excelente en el libre directo que supuso el 1-0 ante el Zalgiris.

En el Sevilla de Machín se puede ver reflejado el Valencia de Marcelino. Es decir, dos entrenadores que inyectan desde el primer día una identidad tan definida (por estilo y sistema) como bien asimilada por los jugadores. Un proceso aún imperfecto, con algún momento de fragilidad que, eso sí, avanza bastante seguridad de Vaclik en portería, pero con buenos síntomas generales. El optimismo, por tanto, está justificado.

 

FOTO: Pepo Herrera (EFE)