Marc Roca en el Espanyol de Rubi

A Marc Roca fue Quique Sánchez Flores quien le dio la alternativa en el primer equipo del RCD Espanyol, alineándolo en más de una veintena de partidos, y fue también Quique quien le relegó al ostracismo. Su participación la temporada pasada fue mínima, ocho encuentros en La Liga de los cuales en tan sólo dos de ellos fue de la partida. El estilo propuesto por el técnico madrileño, basado en un bloque bajo con las líneas muy juntas, largos tramos de repliegue intensivo y transiciones, no era el idóneo para las características y cualidades del joven centrocampista catalán. Pero con la llegada de Rubi al banquillo del RCDE Stadium, la situación ha cambiado por completo.

En estas dos primeras jornadas disputadas se ha podido atisbar un radical cambio de estilo hacia un fútbol mucho más asociativo y relacionado con el dominio a través de la posesión del esférico, algo acorde a la carrera del técnico catalán. Y atendiendo al arranque liguero se puede presuponer también un rol muy importante para Marc Roca, quien ha sido titular disputando todos los minutos en ambos encuentros.

La confirmación llegó en la victoria ante el Valencia y, más concretamente, en el segundo tiempo, ya que fue tras el descanso cuando el Espanyol se alzó como el claro dominador del encuentro y desplegó todo su fútbol. En ese fútbol fue capital la aportación de Marc como pivote, tanto con balón como sin él. Con balón fue el encargado de iniciar cada ataque periquito, bajando a recibir el primer pase proveniente de los centrales y, rápidamente, buscando el pase que rompiera la primera línea valencianista. En esta labor, por el estilo que Rubi ha traído consigo y el 1-4-3-3 que parece decidido a implantar, contó por delante con infinitud de líneas de pase, tanto por el carril central como por los costados. De todas esas opciones, sus principales socios fueron Esteban Granero, Sergi Darder y Borja Iglesias. Los dos primeros, actuando como interiores, ocuparon muy bien el carril central jugando a diferentes alturas -generalmente Granero jugaba más cerca de la base- y ofreciendo siempre una línea de pase que Roca, con su pie izquierdo, encontraba con soltura. Y el último, el delantero gallego, por todo lo que ofrece con su juego de espaldas, permitiendo a su equipo saltarse la presión rival y asentarse, por una vía más rápida, en campo contrario.

Una vez asentados en campo contrario, volvía a surgir con importancia la figura de Marc Roca. Ante el repliegue del Valencia, juntando dos líneas de cuatro, y la idea de Rubi de juntar gente por dentro -los dos extremos estaban más enfocados a cargar el área y ocupar zonas intermedias como las esquinas del área-, la precisión de Marc a la hora de desplazar en media y larga distancia fue muy útil. Recibiendo de uno de los costados, en el segundo o tercer toque abría en diagonal hacia la incorporación del lateral por la banda contraria. Así el ataque periquito no se embotellaba, gozaba de amplitud y obligaba al Valencia a girarse rápido si no quería verse sorprendido por el lado débil. También fue importante cuando el equipo atacaba gracias a su posicionamiento, ganando balones divididos y sin incorporarse en exceso para proteger a los centrales ante una posible transición. En ello también ayudó Granero, mucho más cerca de Roca para protegerlo mientras que Darder gozaba de mayor libertad para pisar la frontal del área contraria. Ya sin balón, el equipo se organizaba en 1-4-1-4-1 con Marc enlazando las dos líneas de cuatro. Ahí estuvo acertado a la hora de ocupar los espacios entre líneas, dificultando las recepciones de jugadores como Rodrigo, y de incrustarse en la línea defensiva cuando el balón iba a los costados y había posibilidad de un centro lateral completando así una actuación muy completa.

Veremos como va pincelando Rubi a su Espanyol y que decisiones toma como, por ejemplo, si el centro del campo visto ante el Valencia en el RCDE Stadium será el habitual o, por el contrario, según el rival optará por protegerse más, como ya hizo en Balaídos, con un jugador como Victor Sánchez en lugar de Granero. Pero por el momento le ha dado un lavado de cara al equipo, ha entregado las manijas del equipo a Marc Roca y suma ya un cuatro de seis ante dos rivales como Celta de Vigo y Valencia.

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