Simeone sin Koke

A menudo hay ciertos futbolistas a los que se les valora más cuando no están en el verde, por lo que sus equipos pierden, que cuando están. Son muchos los ejemplos que podemos citar pero pocos más representativos en su club que el de Koke Resurrección. Lo de ayer fue llamativo pero no por ello novedoso. No es la primera vez que el Atlético nota tanto su falta.

Saúl y Griezmann fueron los más penalizados por la ausencia de un gestor de juego.

Diego Pablo Simeone apostó por su suplencia en la visita del Rayo Vallecano al Wanda Metropolitano y otorgó a Rodri y Saúl el timón del mediocampo colchonero. Un timón que echó enormemente en falta a su marinero. Solo Lemar, relacionándose con el juego desde la banda izquierda, dotó de algo de veneno al ataque posicional atlético, pues Griezmann, el encargado de activar el fútbol interior, estuvo muy lejos en cuanto a participación y constancia. Así, la circulación de pelota del cuadro colchonero fue tan plana como estéril sin su líder.

La ausencia de Koke pesó en el colectivo pero también a título individual en ciertos compañeros. Saúl no pudo ser él mismo, pues se vio exigido en unas labores en las que no se siente cómodo y para las que tampoco tiene aptitudes sobresalientes. Su técnica es un aval y siempre es capaz de aportar pero entregarle las llaves del garaje le impide meter el coche. Ñíguez es mordiente y llegada pero, de momento, no se trata de un gestor. Aun con el primer pase de Rodri detrás, aspecto que ya es un plus enorme respecto a años anteriores, el canterano apenas costó con eficacia en la sala de máquinas. Por su parte, y teniendo en cuenta que aún está lejos de su punto de ebullición, es justo decir que Griezmann apenas tuvo socios que le encontrarán en el intervalo central-mediocentro. Ayer, Antoine necesitó ayuda y sin Koke no la encontró. Como se ha dicho, solo Lemar fue un foco combinativo pero el extremo le halló siempre tras conducciones y jugadas individuales y nunca tras pases que rompieran líneas.

Sin Koke, el Atlético no terminó los ataques en zonas tan ventajosas ni dispuso de la eficiencia de su figura en la presión tras pérdida.

En cuanto al colectivo, la consecuencias de la escasa fluidez en la circulación repercutieron no solo en la evidente fase ofensiva sino también en la defensiva. Este Atlético de Madrid ahora sí puede rendir en contextos de posesión de formas diferentes con la plantilla de la que dispone pero precisa la figura de Koke para juntarse mejor con balón y, sobretodo, para perderlo en zonas interesantes para Simeone. En Tallin, ante el Real Madrid, fue habitual ver al equipo robar muy rápido tras pérdida en ciertas fases de partido y gran parte de la culpa fue la calidad de su ataque para llevar el cuero a zonas calientes. Ante los de Míchel, pocas veces perdió el Atlético el balón cerca del área rival y muchas las que lo hizo en el sector central del césped del Metropolitano. Además, sin pelota Koke es un aval, por fisico e inteligencia tactica, para comandar presiones en pos de recuperar. Y este Rayo, con ciertos futbolistas de los que dispone, necesita menos de lo que parece para morder y transitar.

Al final la victoria llegó, como tantas otras veces en la era Cholo: Griezmann se cobró la cuenta y Oblak se aseguró de no dejar propina, pero seguro que Diego Pablo ha probado que en este nuevo Atlético de Madrid, Jorge Resurrección es una pieza aún mas capital de lo que ya sabía. Hay ausencias que hablan por sí mismas.

(Foto: Gonzalo Arroyo Moreno (Getty Images)