Un atisbo de primavera en verano

La vista analítica en agosto sobre un terreno de juego siempre ha de tomarse con una delicadeza especial, y aunque no fuera por falta de ideas en el primer derbi de la temporada, sí que lo por la finura de las piezas del puzzle. Simeone, con la que puede ser su plantilla de más alto nivel y fondo de armario, fue fiel a su idea en base a piezas conocidas y aún por conocer. Godín, Rodrigo, Lemar y Diego Costa; este último con una mención especial. Bajo ese reconocible 4-4-2, las variantes del técnico argentino fueron numerosas y acertadas en gran medida. Rodri dotó al equipo del equilibrio que tanto necesita el sistema del Cholo, y fue Lemar quien entre líneas se volvió incansable y, por momentos, omnipresente. Eso sí, al final, fue Diego quien marcó las diferencias. Sin haber dejado si quiera correr un minuto al reloj, ganó su primera embestida con Sergio Ramos, e hizo parecer lento al más rápido de la clase durante muchos años. Y no dudó, siempre podrá fallar, pero nadie tiene más fé en Diego Costa que el propio Diego Costa.

Una vez más, el hispano-brasileño fue la pesadilla de la zaga blanca

El problema de encontrarse en un contexto favorable sin apenas tiempo para asimilarlo, es que muchas veces trastoca los planes sin remedio alguno. Tras ese primer embiste, el Atleti reculó como suele hacer, pero esta vez ni tenía las piezas adecuadas totalmente engrasadas, ni se encontró con un Madrid apático, ni mucho menos, si no que lo hizo con un equipo que, sin la finura a razón de las fechas, tenía muy claro por dónde y cómo quería jugar. Toni Kroos desde atrás se encargó de mover de lado a lado el esférico con máxima precisión para que, tanto Asensio por izquierda como Gareth Bale por derecha pudieran avanzar una y otra vez en la dirección correcta, acompañados de un soberbio Karim Benzema que, además, puso la guindilla a sus primeros cuarenta y cinco minutos con uno de esos goles que tan bien le sientan y que, a nivel anímico, tanto necesitaba.

Con suficiente espacio, Karim y Gareth mostraron su mejor versión durante la primera parte

El Real Madrid de Julen dejó ver, durante más de una hora que, pese a estar dando sus primeros pasos, son firmes y tienen una base justificada, sin embargo, agosto les pesó más en las piernas que lo que suele hacerlo mayo, y esta vez no fue él quién dominó en los momentos críticos, sino que el Atleti, aferrado a un incisivo Vitolo, y a un imperial Costa, acabó por dejar, 18 años después, al Real Madrid sin ganas una final internacional.