Beltrán ha llegado para quedarse

Esa sensación de ver por primera vez a una jugadora o a un jugador diferencial y proclamar, de forma muy coloquial, la típica expresión: va a ser un /a crack. Ese primer control orientado que le permite desentenderse de su marca directa y que le otorga ventaja frente a su adversario. El instante en el que levanta la mirada y hace un análisis previo de virtudes y defectos ante su posible pase. La calidad de centrarse en lo que parece muy difícil, haciendo siempre lo fácil.

Fran Beltrán, a sus 19 años, ha cambiado Vallecas por Vigo. El Celta, de la mano de Miñambres, apostó por el talento innato del joven mediocentro, al cual le aguarda un futuro asegurado entre los mejores en esto del balompié. Los celestes depositaron su cláusula (8 millones de euros) para hacerse con el jugador y él apostó a embarcarse al navío comandado por otro recién llegado, Antonio Mohamed, que no ha dudado en apreciar sus cualidades, otorgándole la titularidad en los 3 primeros partidos oficiales. La fe puesta en él es ciega.

De momento y como dato introductorio, Fran es el jugador del Celta que más pases ha completado (150) por encima de Néstor Araújo y Lobotka, los dos siguientes en el ranking. Y este dato habla sobre la actuación del madrileño y de su increíble irrupción. En su debut en la Liga Santander, el mediocentro es titular junto a Lobotka en el medio del campo celeste, formando una dupla dominadora.

Antonio Mohamed es un entrenador que no se casa con esquemas. Como ha repetido en varias ocasiones, prefiere adaptar el sistema a las características de sus pupilos para poder sacar el mayor partido y beneficio global. Y esta afirmación no ha quedado en vano. Del 1-4-4-2 de Unzué o del 1-4-3-3 de Berizzo ya poco queda. El nuevo entrenador albiceleste del Celta ha variado su táctica a un 1-5-3-2 en defensa y un 1-3-5-2 en fase ofensiva, en donde cada jugador juega un papel claro y clave.

Beltrán es un mediocentro total. Puede actuar de pivote defensivo o como interior y en ninguna actuación desentona.

Y el papel que juega en este esquema Beltrán, no solo le beneficia a él mismo, sino que potencia las cualidades de su compañero en el medio del campo, Stanislav Lobotka. Ambos han entendido a la perfección el rol de uno y otro en el conjunto, consiguiendo la difícil tarea de no estorbarse. Parece muy obvio decir que dos futbolistas profesionales no se molesten en el terreno de juego, pero no lo es tanto cuando sus características son tan similares.

Fran es el encargado de marcar más la posición de pivote defensivo. Su lugar en el verde está más centrado que el de su compañero, ejerciendo de primera opción en la salida de balón. No tiene un rol fijo como mediocentro pero es más específico que el de Lobotka. El madrileño es el encargado de que el juego fluya desde los centrales hasta Lobotka o Pione Sisto, haciendo más fluido el inicio de posesión de manera fácil.

Normalmente apuesta por la paciencia y la tranquilidad con ejecuciones en corto, pero no tiene problemas en enviar balones largos en cambios de orientación, siendo un futbolista muy completo. Permite que su compañero actúe más próximo a posiciones de tres cuartos, otorgándole mayor libertad con el balón en los pies y liberando al internacional eslovaco de tanta responsabilidad.

Además, su metro setenta no le impide ser fuerte físicamente. Su potencia en el tren inferior unida a su gran lectura del juego, le permite adelantarse a las intenciones de sus adversarios, robando balones por velocidad e inteligencia más que por lucha en cuerpo a cuerpo. Es consciente de sus debilidades y potencia sus habilidades, algo propio del jugador más veterano.

Y es que este mediocentro debutante y que todavía no ha llegado a la veintena, parece tratarse de un veterano con 150 partidos en primera y con una dilatada carrera internacional. Un jugador de futuro pero también de presente, al que se le puede adivinar un futuro con un techo muy alto, tanto como su cabeza quiera ponérselo.

La capacidad de liderazgo del joven madrileño es asombrosa. Tanto que ha conseguido comandar el medio del campo celeste en el inicio de la liga, con una autoridad futbolística que llega a intimidar.

Defensivamente ofrece siempre coberturas a los laterales, demostrando una condición física envidiable. Además, junto a Lobotka, al estar casi siempre en inferioridad numérica en el medio del campo, trabajan intensamente en bloquear las líneas de pase en zona de tres cuartos del rival, impidiendo el juego entre líneas entre mediapunta y delantero.

Pese a su corta edad, contiene el criterio futbolístico propio de un veterano. Su calidad y desparpajo es sorpresiva en un debutante.

Otra de sus características principales es su criterio. Pese a que sus rivales lo encimen, no se pone nervioso a la hora de leer el juego en un segundo y tomar la decisión. Su madurez presenta a alguien totalmente asentado ya pese a llevar 3 partidos oficiales en primera división.

No tiene inconveniente en apostar por el primer toque aunque este sea en zonas cercanas al propio área, proporcionándole al equipo una salida más desahogada y limpia y originando espacios que después se transmitan a las posiciones más adelantadas.

Su miedo tampoco entiende de opciones a la hora de incorporarse al ataque. Pese a que lo hace en menos ocasiones que su compañero titular en la media, si cree que la jugada puede continuar con peligro gracias a su incursión tras el primer pase de ruptura lo hará. Un primer pase que como decimos, rompe generalmente la primera fase de la presión rival y ante la que su poca estatura y agilidad le permiten colarse entre cualquier hueco que ofrezcan los delanteros rivales.

Con el esférico en los pies, esa rapidez se puede observar en los cambios de ritmo que ofrece y que no permiten respuesta para continuar sobre su marca en los contrarios.

Aunque su envergadura pueda ser un inconveniente en los balones aéreos, en el conjunto de Mohamed está totalmente interiorizado que sus medios luchan a ras de suelo. Para las luchas aéreas ya se encuentra una línea de tres centrales, en la que a ritmo de un perfecto coro, uno hace de líbero y los otros dos esperan la segunda jugada.

Su adaptabilidad a otros puestos más adelantados habla de su madurez mental. En el partido disputado frente al Atlético de Madrid en Balaídos y tras la entrada de Okay y la salida de Lobotka, Beltrán se transformó en interior y su ritmo y su versatilidad hicieron que no cambiase nada en su actuación.

Potencia, contundencia, calidad, criterio, fuerza, rapidez… son muchos los beneficios colectivos que aporta.

Es más, los aficionados celestes pudieron comprobar ‘in situ’ su gran velocidad con y sin balón. En sus condiciones contiene las mejores virtudes de un mediocentro potente y fuerte y la agilidad que le otorga su estatura. El talento de un joven debutante con el desparpajo de un veterano. El balón nunca le quema en sus botas y eso lo hace único.

Aún debe mejorar muchas cosas y una de ellas puede ser el demasiado ímpetu que emite en la presión de algunas jugadas, provocando a veces esfuerzos que provocan menos dosificación, un defecto provocado también por las ganas de triunfo. Pero es un mal menor en el que la experiencia le ofrecerá mejora.

En una comparación muy al alza, Beltrán es un futbolista que guarda muchas características parecidas a Verrati, el jugador del Paris Saint Germain. Todavía le queda mucho por mejorar pero lo que está claro es que si su progresión sigue un camino estable, el color celeste no será el único que vista y más pronto que tarde conseguirá hacerse un hueco en la selección, ocupando justo el puesto que hace un tiempo dejó uno de los jugadores que cambió la historia del fútbol nacional, Xavi Hernández.

Dependerá de su cabeza y de las ganas de triunfo, pero lo que está claro y no tiene opción a dudas es que Fran Beltrán ha llegado al primer nivel del fútbol mundial para quedarse por mucho tiempo. De momento en Balaídos están fascinados con su fútbol y no es para menos. Un pirata que cuenta con nueva tripulación, con el objetivo de encandilar a todos a orillas del Atlántico.

FUENTE DE LA FOTOGRAFÍA: GETTY.