Berizzo le sube las pulsaciones al Athletic

Con la llegada de Berizzo, el Athletic quiere recuperar el crédito tras la temporada fallida con Ziganda, en la que un juego difuso y hasta temeroso apenas dio para un sucedáneo de un equipo siempre identificado con el vigor y la intimidación. Sobre todo en San Mamés. Ahí se evidenció la debilidad: en Liga solo ganó 6 partidos de 19 y sufrió las eliminaciones de Copa, ante el Formentera, y de Europa League, ante el Marsella. Del mismo modo, también en casa podría acreditarse la pretendida recuperación en este curso. De momento ha ganado un partido de cuatro y la derrota ante el Villarreal, un 0-3 aparatoso, es la referencia más cercana.

Muniain, refuerzo y líder de Berizzo. El Athletic busca el protagonismo con una condición física que marque la diferencia. Dani García, en una rueda de prensa, describió así la apuesta de Berizzo: “La idea del míster es atractiva e intensa. Es muy exigente y quiere mucha movilidad con y sin balón. Eso nos va a llevar al límite. Queremos un Athletic que juegue con mucho ritmo y que lleve la iniciativa”. Su sistema es el 4-3-3, admitiendo el 4-4-2 como variante. Con la primera opción se han visto versiones muy ofensivas. Ante el Huesca los interiores fueron Raúl García y Muniain, con el propio Dani García como único pilar. Y para garantizar una salida limpia del balón el técnico argentino no ha dudado en poner de central a Nolaskoain, mediocampista en el filial.

Muniain y Dani García son dos figuras clave en el modelo de Berizzo

El papel de Muniain es central. Tras una lesión que tanto lamentó Ziganda, ahora está recuperando el tiempo perdido desde el liderazgo. Distinguido como director del ataque, hábil para encarar y filtrar y hasta oportuno para marcar (2), canaliza un ataque que explota las bandas para ser profundo. Muniain ha sido interior zurdo en el 4-3-3 y extremo izquierdo en un 4-4-2. En ese caso se desengancha de la banda en fase ofensiva para operar en la mediapunta, dejando el carril a Yuri.

Persiguiendo a los rivales. La alta intensidad para atacar se traslada sin balón. La presión al hombre exige tanto al que la ejerce como al que la sufre. Una presión que puede provocar el robo directo o el indirecto, cuando el rival acosado está tan comprometido que no puede precisar el pase y la pelota la captura otro jugador rojiblanco. Así nació el gol de Raúl García en el Villamarín, con Canales, en la posición teórica de lateral derecho, perseguido y acosado por Balenziaga. Fueron los mejores minutos del Athletic esta temporada, traducidos en un poderoso 0-2 al descanso. Solo renunció a ese comportamiento agresivo y ofensivo por las circunstancias: inferioridad numérica contra un equipo que comparte la pelota tan bien como el Betis de Setién. Tal exposición con y sin la pelota hace que el papel de Dani García sea fundamental. Su capacidad para recuperar y anticipar cuando los rivales amenazan con romper esa red de presión y marcas otorga una consistencia muchas veces comprometida.

Williams aún es un delantero más temible fuera del área que dentro

El gol sin Aduriz y el rol de Williams. El Athletic ha marcado 7 goles y los reparte en 6 jugadores distintos. Uno de ellos es Williams, que hizo ante el Betis su primer gol de la temporada. Empezó la Liga en la banda izquierda, pero una lesión de Aduriz le situó como ‘9’. Es la sucesión que tarde o temprano llegará. El tiempo intermedio debe servir para que Williams alcance el acierto que le habilite como eficaz sustituto. Tras el partido ante el Betis era el jugador del equipo que más tiraba (9), pero solo 2 disparos fueron entre los tres palos (1 gol). El partido ante el Huesca fue representativo para Williams: dos asistencias y dos palos. No marcó y no lo hace en San Mamés, en Liga, desde diciembre de 2016 (Eibar). Con su velocidad y rupturas, aún es mejor desencadenando ocasiones que finalizándolas. El mismo Muniain (3 tiros, 2 a puerta y 2 goles) tuvo un inicio más fiable.

 

FOTO: Álvaro Barrientos (AP)