Ibai, el mago babazorro

La nueva temporada nos está destapando a un equipo emergente, un equipo que nos ilusiona a base de plasmar sobre el campo valor, solidez e intensidad. La llegada del ‘’Pitu’’ Abelardo, en el ecuador de la campaña anterior, fue clave para instaurar una corriente positiva que apartó del descenso al club vasco y estableció las bases del colectivo para la presente. El Alavés ha comenzado esta temporada con una racha de resultados muy positiva, a esta altura de competición se sitúa en puestos europeos con 10 puntos en 5 partidos. Aunque sea un equipo en el que por encima de todo prima el hacer grupal, hay un jugador que está destacando técnica y numéricamente por encima de los demás, convirtiéndose en la estrella del club ‘’babazorro’’, ese no es otro Ibai Gómez.

El Alavés es uno de los equipos más solidarios y trabajadores de la Liga.

Antes de analizar a Ibai tenemos que contextualizar su entorno futbolístico. El Alavés de Abelardo utiliza la clásica disposición de 4-4-2 fija e invariable. Su filosofía se basa básicamente en establecer un bloque unido, en el que priman el dominio físico y la solidaridad en apoyo, tanto en la presión adelantada como en el repliegue para dotar de solidez defensiva al equipo y ofensivamente aportar verticalidad y fluidez máxima a cada acción, contragolpes constantes. Un equipo trabajador, con una gran actitud y una agresividad/intensidad máxima.

Todos conocemos a Ibai y a pesar de que siempre ha sido un jugador con un talento descomunal, ha sido un jugador con una carrera muy castigada por las lesiones y por la falta de oportunidades en el Athletic. Su llegada a Álava la interpretamos como una bombona de oxígeno para él y su desempeño futbolístico, mostrando esta temporada una gran forma física y un estado anímico muy alto sobre el terreno de juego. Todo esto le lleva a ser la cabeza visible en un equipo que le atribuye tareas o roles de tremenda importancia en todas las facetas del juego.

En fase defensiva Ibai se encuentra con un rol de apoyo o presión.

Como ya hemos explicado, el Alavés es principalmente un equipo que evita llevar la iniciativa o el peso del partido de forma prolongada, y para sostener esto tiene establecida una fase defensiva de repliegue compacto. Los blanquiazules repliegan con líneas estrechas con el objetivo de exteriorizar el juego rival e Ibai, como centrocampista en banda, tiene la función principal de ejercer las ayudas y apoyos a su lateral correspondiente, forzando el robo por superioridad, o ayudando simplemente a la basculación del bloque, para controlar y redirigir el caudal de juego ofensivo rival.

Cuando el rival todavía no ha superado la divisoria de su campo, y se encuentra en fase creativa, se establece un contexto defensivo totalmente diferente. Abelardo, en estos casos, ha establecido un trabajado movimiento de presión adelantada protagonizada principalmente por las líneas de ataque y centro del campo, en el que también participa de forma muy activa Ibai, con la misión de conseguir el robo en una posición muy adelantada para reactivar el ataque, y así tener más oportunidades de gol, o forzando al juego aéreo, en el que el Alavés es uno de los equipos más dominantes, y así ahogar la posesión del rival.

En ataque es el jugador que marca la diferencia y le aporta mayor nivel competitivo al Alavés.

En el Alavés prima de una forma supina imprimir verticalidad a cada uno de los ataques. En fase ofensiva es una de las figuras más importantes a la hora de ofrecer una vía segura de salida, ya que su gran capacidad con balón controlado le permite conducir el balón por banda a grandes distancias, provocando de esta manera la ruptura de las líneas rivales y desatando el vendaval ofensivo ‘’babazorro’’. Cuando llega a zonas decisivas Ibai no se arruga y echa mano o bien de su desborde a través del regate diagonalizando para buscar el remate directo, o bien apura hasta línea de fondo sacando el centro lateral medido a los ataques agresivos y directos al espacio de Calleri y Guidetti,

Si elegimos una cualidad suya que más nos hace disfrutar, esa es su capacidad de golpeo, su precisión milimetrada cada vez que ‘’acaricia’’ el balón, y esto, en un equipo que se caracteriza por tener un gran grupo de rematadores, se convierte en un recurso vital a la hora de desequilibrar los encuentros a su favor. Ya sea de falta directa o colgada. Con todo ello se convierte en el máximo exponente de calidad de la plantilla mostrando una evolución individual física, técnica y psicológica muy importante, haciendo olvidar esas temporadas anteriores envueltas en incógnitas, sembrando en Mendizorroza la magia se la ilusión.