La España de Luis Enrique empieza siendo la de Saúl

Solo han hecho falta dos partidos para que la nueva España se haga tangible. En realidad con el primero fue suficiente para poder saber, de modo concreto, qué significaban estas palabras de Luis Enrique: “El objetivo es evolucionar el modelo y dejar de ser previsibles. Estoy convencido de que lo vamos a hacer. Veremos si somos eficientes y efectivos”. El técnico recogió del último Mundial una selección desorientada y desanimada y en el inicio de la Nations League ha devuelto un equipo recargado y con la autoestima recuperada tras ganar en Wembley y golear a Croacia, la subcampeona mundial. Estas son algunas conclusiones después de ambos partidos.

La España de Saúl. España, con Lopetegui, acabó siendo la España de Isco. Ahí estaban sus exhibiciones ante Italia o ante Argentina (‘hat-trick’). Ahora España, con Luis Enrique, ha empezado siendo la España de Saúl. Su impacto es irresistible. Ha pasado de no jugar ningún minuto en el Mundial a ser titular en los dos partidos de la Nations League, marcando en ambos. Su súbito protagonismo es más que un recurso: inaugura un nuevo discurso. Antes del debut en Wembley, Robert Moreno, segundo entrenador de la selección, explicó en La1 de TVE que con Saúl de titular buscaban las entradas desde la segunda línea y llegar a los últimos metros. Saúl, además, avanza un nuevo tiempo de mediocampistas españoles, cuyos toques también son a la red. No solo se relacionan con el juego, sino también con el gol. En la Sub-21 se está viendo con Fabián, Mikel Merino o Soler. Y se ha visto, sobre todo, con Ceballos, que en 6 partidos de la fase de clasifición para el Europeo sumó 4 goles y 4 asistencias y ya fue titular ante Croacia.

Luis Enrique: “Saúl tiene unas condiciones únicas. Creo que no se parece a mí, es un producto bastante mejorado. Puede jugar asociativo, puede jugar en un equipo más defensivo, puede llegar al área… Tiene todo para ser un jugador muy importante para la Selección”.

 

Un dominio agresivo: presión y verticalidad. Con Luis Enrique la vía para ser superior sigue siendo tener más la pelota que el rival, pero el matiz fue fácil de ver: había más verticalidad. España es ahora más profunda y frontal. Su actitud es agresiva. Presiona arriba, juega con un ritmo alto, tiene ambición y hasta es eficaz. Se elabora menos y se finaliza más. Los interiores hacen rupturas, los laterales abren el campo y profundizan, sobre todo Carvajal, y Rodrigo siempre se mueve oportunamente por delante del balón. El pase vertical se multiplica y las situaciones entre líneas aparecen.

Isco, en libertad vigilada. Esta España evolucionada matiza su juego y, por consecuencia, empieza a definir nuevas jerarquías. La gran cuestión es qué va a ser Isco con Luis Enrique, tanto por rol como por posición. Es la interrogante para los futuros partidos. Puede que sea el jugador que más note la transición. De momento, su radio de acción es más reducido. Fijado al extremo izquierdo, con movilidad pero controlada, su influencia para decreciente. El contraste aumenta con la referencia más cercana. Ante Rusia, Isco fue causa y síntoma. Su excesiva participación no daba las mejores soluciones al equipo, pero a la vez se veía en la necesidad de multiplicarse por no ver más soluciones. Según las estadísticas de la FIFA, Isco dio ante Rusia 153 pases (bien el 86%) en 120’. Según UEFA, ante Inglaterra repartió 71 pases (bien el 99%) en 90’. No siempre más es mejor.

Asensio, más calidad para finalizar. Asensio también asoma como elemento estratégico y potenciador de este nuevo ciclo. Su calidad, galopada y pegada son argumentos poderosos. Así, ante Inglaterra entró cuando el partido invitaba al contragolpe, con una Inglaterra con el bloque cada vez más adelantado. Luis Enrique apostó por amenazar al espacio. Ante Croacia, ya de titular, sacó su extraordinario disparo con la zurda. Sus golpeos son inmediatos. No necesita trámites. Chuta y no pregunta. Lo que se esperaba, y no hizo, ante Rusia. Además, ante Croacia dio tres asistencias. Se está rehabilitando. Como Rodrigo, testimonial en el Mundial. O como De Gea, con más crédito. Rodrigo y De Gea fueron titulares en los dos partidos. También lo fue Nacho, primer heredero de Piqué.

Margen de mejora e imperfecciones. Los dos disparos de Asensio en solo dos minutos dinamitaron el partido ante Croacia, lo que derivó en el 6-0. Eso sí, mientras hubo disputa, España pasó por dificultades en el inicio del juego y en las transiciones defensivas. El equipo arriesgaba sacando el balón jugado y con el bloque alto para presionar. Y concedía. Ya Inglaterra se le adelantó tras superar la presión alta española, aprovechando los posteriores espacios. Asoman imperfecciones y aún no se sabe si son por la lógica falta de tiempo y de trabajo o si serán una consecuencia inevitable de ese juego más agresivo. Un equilibrio entre el ataque y el control. De momento, en ese juego, la capacidad de intimidación se impone a los momentos de fragilidad.

 

FOTO: AFP.