Spalletti tiene dudas

Seis años más tarde el Inter de Milán ha vuelto a la Champions y para ello la dirección deportiva ha confeccionado una plantilla que probablemente sea la mejor que han tenido en el Giuseppe Meazza en mucho tiempo. El mercado del Inter ha sido realmente ilusionante, han firmado jugadores para reforzar aquellas zonas débiles del equipo, algunas piezas que le van a dar un salto cualitativo al club por puro nivel individual y otras que llegan para aumentar la competencia interna y sencillamente obtener un mayor fondo de armario. Sin embargo, y a pesar de que este curso el mercado haya sido aún mejor que otros años, que el Inter se refuerce bien no es ninguna novedad. Son ya varias temporadas donde los neroazzurri intentan por todos los medios confeccionar un equipo para acercarse a la Juventus e intentar recuperar ese estatus que hace ya mucho perdieron.

Spalletti dispone de la mejor plantilla interista en años pero, de momento, no está encontrando demasiada continuidad.

A pesar del amplio abanico de opciones de las que dispone bajo su brazo, Spalletti, en estos primeros compases de curso, está muy desorientado. Son tres los encuentros de Serie A disputados y en todos ha variado el dibujo, el once titular e incluso hasta la idea de juego. El Inter ha sumado cuatro puntos de nueve posibles y dejando sensaciones negativas en cada encuentro. Spalletti aún no ha encontrado la fórmula para potenciar a sus mejores jugadores y tampoco para paliar las principales carencias del equipo.

El Inter tiene como principales problemas la transición defensiva y la construcción del juego, dos aspectos que Spalletti cree que se pueden mejorar dándole al equipo una filosofía mucho más reactiva que dominante. En la variedad de sistemas utilizados en este arranque de curso (4-3-3, 4-2-3-1, 3-4-2-1), hemos visto a un equipo donde por encima de cualquier disposición táctica, lo que prepondera es el físico, el musculo y en definitiva el contar con más jugadores en el once que le den dinamismo, velocidad y presencia sin balón, que el contar con piezas más cerebrales y asociativas. El salto de la calidad en defensa es una obviedad, el nivel de De Vrij, Vrsaljko y Asamoah mejora a lo que ya había en el equipo y sus llegadas deben, por rendimiento individual, de darle un prisma positivo al juego sin balón del equipo. El hecho es que Spalletti debe de encontrar una estructura donde ellos puedan encontrarse cómodos para así sacar lo mejor y que el equipo sufra menos en fase defensiva. En la sala de máquinas Vecino y Brozovic son dos jugadores que representan bien la intención de Spalletti de mirar más al rival que a si mismo. A ellos hay que sumar a Nainggolan, el belga, que sólo ha podido disputar un encuentro de Serie A, viene a reforzar aún más la apuesta del equipo. Con Nainggolan se busca que el equipo pueda presionar arriba, incomodar al rival y así recuperar en zonas adelantadas para rehuir de tener que construir el juego desde más atrás. Con un presumible centro del campo formado por Vecino, Brozovic y el ex de la Roma, el Inter sería un equipo dotado de gran presencia física pero muy desordenado y con carencias para la circulación de balón. Un contexto que beneficiaria a que la figura de Nainggolan cobrara la importancia por la cual se ha invertido tanto y donde el equipo, dentro de ese descontrol y vértigo, podría correr, situación para la cual están más preparados.

La abundancia de opciones está mostrando un Inter demasiado diferente en cada partido.

Es aquí donde Spalletti tiene diversos dilemas, porque aunque parezca que su librillo táctico este teniendo dolores de cabeza para decantarse por una filosofía en concreto, la realidad es que donde de verdad tiene multitud de opciones es en la última línea del campo. Si la apuesta en la medular parece muy condicionada por la incorporación de Nainggolan, en la parcela ofensiva hay un abanico de posibilidades que le abren al equipo diversas vías para atacar de una u otra manera. El curso pasado el técnico fio todo su ataque a que los hombres de banda (Candreva y Perisic) alimentaran constantemente a Icardi. Este curso parece que la propuesta va encaminada en el mismo sentido pero con pequeños matices. La llegada de Politano y Keita-Baldé le dan dos perfiles diferentes a lo que ya había para actuar por fuera. Con Politano el equipo gana en creatividad y lectura del juego, el italiano parte desde la banda, pero su naturaleza le lleva a desplazarse hacia el carril central para ser participe del juego. El ex del Sassuolo es un jugador fino, con buen pie y capaz de mejorar las posesiones del equipo, con él abierto en derecha se ha perdido el centro lateral que si te daba Candreva pero se ha ganado en clarividencia en tres cuartos . Keita Balde llegó para, a priori, darle descanso a Perisic en banda izquierda, sin embargo su primera titularidad ha sido jugando como falso 9. La lesión en el último encuentro de Icardi hizo que Spalletti probara al ex del Mónaco ahí, y se le vio realmente fuera de lugar. Keita desde un costado puede darle ese punto de verticalidad que tantas veces necesita el equipo y así poder paliar ese déficit en la construcción del juego con una simple conducción de larga distancia. El último nombre que ha llegado para las zonas de vanguardia es Lautaro Martínez, el argentino ha sido una de las sensaciones del equipo durante la pretemporada, pero su actuación en Serie A hasta el momento ha sido totalmente intrascendente. Con Lautaro se abre una posibilidad magnífica para acompañar a Icardi en esos escenarios donde el rival demande al equipo de algo más de presencia en el área y sobre todo para que Spalletti cuente con un perfil antagónico a Nainggolan y Valero que serían sobre el papel los otros dos nombres para ocupar esa posición en el campo. Con Lautaro tienen a un segundo punta que representa una amenaza para el rival por su técnica individual cerca de la frontal y su olfato goleador. En este momento de los tres, solo Politano está aprovechando sus minutos y ha relegado a Candreva al banquillo. Perisic es fijo y si todo sigue su camino, Nainggolan bien como interior en un 4-3-3 o bien como mediapunta en el 4-2-3-1, está llamado a ser el jugador sobre el que gire el equipo, así que Lautaro, de momento, no encaja ni por fondo ni por forma en el planteamiento táctico.

Más incertidumbres que certezas en este inicio de temporada para el Inter, el curso más ilusionante en mucho tiempo no ha empezado bien. Las sombras están por ahora apareciendo más que las luces, pero viendo la magnífica plantilla y mirando con perspectiva lo que Spalletti ha conseguido hacer en otras ocasiones con mimbres de menor calidad, sólo cabe pensar que el Inter irá hacia arriba.