Los contrastes en la España de Luis Enrique

No habrá Final Four. Tras un atronador comienzo de Nations League, ganando en Wembley y goleando a Croacia, España no superó la fase de grupos. Pasó de dos victorias a dos derrotas. El contraste puede explicarse por la exigencia del torneo y el camino trazado por Luis Enrique, que mezcló un aire experimental con un estilo de juego más agresivo que reduce el control. Solo han sido dos meses, pero tan intensos que las concluiones se precipitan. Primero para bien y ahora para mal. Estos son algunos detalles y rasgos de España con Luis Enrique.

Problemas de control. España se ha movido mejor con un ritmo alto que en el sosiego. Como comentamos en un texto anterior tras el 6-0 a Croacia, se veían imperfecciones que podían ser una consecuencia inevitable de ese juego más agresivo y vertical que ahora se pretende. Hasta ese momento, la capacidad de intimidación se imponía a los momentos de fragilidad. En los últimos partidos pasó lo contrario. El juego posicional ha sido impreciso y demasiado rígido en muchas fases. De hecho, en Zagreb el equipo solo fue peligroso cuando el partido se desordenó más en la segunda parte. Por lo demás, cabe señalar algunos detalles en ataque. Del mismo modo que Isco está más sujeto en la banda izquierda, Luis Enrique probó otros mecanismos siempre desde el 4-3-3. Ante Gales, ese extremo fue para Alcácer. Sin embargo, en la práctica era otro punta más. Ese carril quedaba libre para Gayà, mientras que el extremo derecho, Suso, sí era el que daba amplitud. De hecho, al jugar a pierna cambiada (centros cerrados), favorecía la presencia de esa doble punta a la que se unía Saúl para rellenar el área.

Problemas en transiciones defensivas. Ante Inglaterra y Croacia, España sufrió mucho replegando. Ambas hicieron daño con verticalidad con jugadores como Rashford, Sterling, Perisic y Rebic que van bien al espacio. A España le cuesta correr hacia atrás. No es una novedad. Ya sufrió ahí cuando ganó los dos primeros partidos y volvió a hacerlo cuando perdió los dos últimos de la Nations League. Ante Inglaterra, la presión alta fue entusiasta, pero no estuvo bien organizada. A eso se sumó otro error, en las vigilancias. El equipo se expone y ese riesgo ha dado resultados desiguales.

Luis Enrique: “Los resultados indican lo difícil que es este grupo. Intentamos crear un equipo, hay gente joven que necesita confianza y partidos. El objetivo es llegar a la Eurocopa con jugadores jóvenes que entonces tengan más experiencia”.

La competencia interna. Uno de los principios de Luis Enrique en el Barça fue la competencia interna que fomentaba con rotaciones. Aunque su primera citación con España trajo novedades sin ser revolucionaria, en solo dos meses y 6 partidos Luis Enrique ha convocado a 32 jugadores distintos. El técnico está bebiendo, además, de muchas fuentes: Betis, Espanyol, Celta, Real Sociedad, Athletic, Valencia, Villarreal… Muchos clubes se están viendo representados. Solo De Gea, Ramos y Saúl fueron titulares en los primeros cinco partidos. El lateral derecho, con cuatro ocupantes en esos cinco encuentros, fue la posición más variable de una defensa por definir. En el resto del equipo, Ceballos apunta maneras y el ya mencionado Suso suma desde la derecha. Como reflejo de esto, los goleadores han sido muy numerosos, siendo Brais Méndez el último en sumarse a la lista con su gol a Bosnia.

Aporte del balón parado. España marcó a balón parado en los primeros cinco partidos. En la mejor versión del Barça con Luis Enrique, el balón parado pasó de trámite a recurso. En España también está sucediendo con córners, faltas laterales o penaltis. El potencial existe. Mucho de lo bueno que hizo España ante Inglaterra en Sevilla fue precisamente en saques de esquina. Teniendo en cuenta que el juego posicional ha dado problemas, este aspecto pide foco.

 

FOTO: Reuters